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Democracia y Jóvenes

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Por:  Julián Alvarado Quiroz

 

La semana pasada platicaba con unos amigos y me hicieron una serie de preguntas mientras que a la par soltaban sobre mí una sentencia: Tú vas a ser político. Toda la escena podría haber quedado como una anécdota más, propia de mi naturaleza y quehacer diario.

 

Algunas de sus preguntas: ¿Crees que hay democracia? ¿Qué cambiarias del municipio? ¿Qué les toca a los jóvenes? Esta conversación quedó grabada en mí, dado el contexto por el que estamos pasando como municipio, estado y país (las elecciones), y como generación (la mayor cantidad de jóvenes en edad de votar de nuestra historia). Y sobre ello quisiera reflexionar y dedicar unas líneas.

 

A medias, esa fue mi respuesta a la primera pregunta. La democracia es un sistema de reglas y procedimientos que permite el “permanente” escrutinio público de todas las decisiones de poder. Por lo tanto no es solo salir a votar cada cierto determinado tiempo para renovar legisladores, gobernadores o presidentes. Lo lamentable es que no se aplican otros instrumentos de democracia participativa, que puedan asegurar que los representantes populares alineen su interés personal a los intereses de su pueblo: no hay puertas abiertas a reuniones de cabildo; no hay revocación de mandato; no se toma en cuenta a los ciudadanos en la toma de decisiones de un municipio, estado o país, en pocas palabras no se toma en cuenta al pueblo más que en época electoral.

 

Entonces ¿Qué cambiaría de mi municipio (Y no solo de mi municipio)? Eso, la forma de aplicar la democracia. Llevar a la práctica la democracia no solo en temporada electoral, sino en el transcurso de un gobierno. Esto ayudaría, sin duda, a evitar un sin fin de problemas y a gobernar de manera más eficiente. Pongo como ejemplo algo reciente, en Tuxpan se renovó el jardín municipal hace unos meses, pero, la verdad es que la gente en su mayoría no está de acuerdo con dicha renovación. Si salimos a consultar a los ciudadanos: 7 de cada 10 nos dirán que no están a favor. Pero, ya se renovó y es ahí que yo me pregunto ¿Por qué no toman en cuenta a los gobernados? ¿Por qué no integrar a la sociedad en la toma de decisiones? Solo cuando esto pase, podremos hablar de una democracia plena y no a medias tintas, por eso es tan necesario actuar en el tema.

 

Respecto a la última pregunta, los jóvenes no podemos estar condenados a repetir los mismos vicios de siempre, los mismos procesos y las mismas prácticas político-sociales que nos han llevado al fracaso como país. Un país que suele repetir los vicios de su sociedad una y otra vez está condenado al estancamiento, al bajo desarrollo y a la miseria. Por ejemplo, la corrupción no es un mal que haya sido distribuido aleatoriamente en el mundo, como si a México le haya tocado ser corrupto y no exista remedio para esto. Sino que es producto de la repetición continúa de generación tras generación y esto nunca va cambiar si la siguiente generación repite la misma práctica.

 

Es sencillo, pero complejo, a las siguientes generaciones nos toca crear, innovar y buscar practicas nuevas, distintas, encaminadas a mejorar al país. De tal manera que en verdad seamos “caras nuevas con prácticas nuevas” y no “caras nuevas con prácticas viejas” En realidad podemos cambiar. Podemos hacer que las cosas sean diferentes a como siempre han sido. ¡Podemos! Pero, ¿Qué tanto queremos? Dejo esta pregunta para su reflexión.

 

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