Inicio Opinión NOVUS ORDO SECLORUM/ por: M. en D. Joaquín R. Benítez Vera.

NOVUS ORDO SECLORUM/ por: M. en D. Joaquín R. Benítez Vera.

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 “No niego los derechos de la democracia; pero no me hago ilusiones respecto al uso que se hará de esos derechos mientras escasee la sabiduría y abunde el orgullo”. Henry F. Amie (escritor suizo).

 El Bronco a la boleta presidencial.

Cuando Jaime Rodríguez Calderón, mejor conocido como “El Bronco”, dejó el partido político que lo había cobijado durante años, se convirtió de inmediato en una persona anti sistema, de manera certera atacó a la partidocracia y sus excesos, con la correa libre pudo prometer todo cuanto sus votantes querían escuchar, así pudo obtener el triunfo para la gubernatura de Nuevo León, con un discurso populista se generó las simpatías del electorado.

Cientos de nuevolenses hartos de lo actos de corrupción y los excesos de los políticos, vieron en “El Bronco” una alternativa para lograr el cambio político que tanto se ansiaba, convirtiéndolo en uno de los candidatos independientes más votado, lo cual lo llevó a ganar por un amplio margen las elecciones estatales, parecía que por fin, la figura del independiente podría ser el motor de cambio del sistema político.

De la alegría y la esperanza se pasó a la desilusión pues con el devenir del tiempo, Rodríguez Calderón incumplió sus promesas de campaña, fiel al viejo estilo de gobernar siguió con las mismas prácticas que han ahogado a la democracia, al final se impuso su pasado partidocrático y se dejó engullir por las tentaciones del poder, volviéndose uno más en la escena de la ya conocida de la política mexicana.

Los problemas del Estado de Nuevo León rebasaron la capacidad de “El Bronco” y de su equipo de gobierno que nombró, la yegua les quedó muy grande y pronto comenzaron a salir a flote los problemas de la entidad, la inseguridad se disparó, la economía siguió estancada y el incumplimiento del gobernador comenzó a causar una molestia generalizada entre los habitantes.

A pesar del mediocre gobierno de Jaime Rodríguez, tuvo el cinismo de declarar su intención (muy valida) de ser candidato independiente a la presidencia de la república, por lo que una vez iniciado el procedimiento respectivo, el Instituto Nacional Electoral (INE) acordó declarar la improcedencia de su registro al no cumplir con los requisitos de ley: no llegar al número exigido de apoyos, encontrar irregularidades en el 48% de las firmas que exhibió y no transparentar su financiamiento (conductas también realizadas por Margarita Zavala).

El lunes 9 de abril, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, declaró la invalidez del acuerdo del INE con lo cual se abrió la puerta para que “El Bronco” apareciera en la boleta electoral del 1º de julio, subiendo de facto [hecho] a un candidato presidencial independiente, lo cual generó suspicacias entre un posible “pleito” entre las dos instituciones electorales.

Los posicionamientos de los voceros de los candidatos presidenciales de MORENA, PAN y Margarita Zavala, fueron en el sentido de poner en duda la credibilidad, imparcialidad, certeza y justicia con la que actuó el Tribunal Electoral, ello de manera a priori, sin conocer las consideraciones y argumentos de la sentencia; aprovecharon para ir allanando el campo y desacreditar los resultados de la elección, en caso de no favorecerles.

“El Bronco” no debería de aparecer en la boleta presidencial, no tanto por si la sentencia del Tribunal le ayudó a hacerlo, sino por su actuar durante su gestión como Gobernador de Nuevo León, por el incumplimiento de las promesas de campaña, por el engaño a su pueblo, por seguir siendo parte del putrefacto sistema, al cual está ligado aunque pretende apartarse de él.

Aunque haya dado las gracias a Dios, el destino de Jaime Rodríguez será la derrota, lo único bueno de aparecer como candidato presidencial es que no hará más daño a los nuevolenses como gobernador, por lo menos de aquí al 1º de julio; ojalá que en un acto de reflexión decida ya no regresar al Estado y se nombre a una persona que tenga la capacidad de hacer un buen trabajo en el Ejecutivo estatal.

No obstante, los malos candidatos independientes a la presidencia de la República, existen algunos que realmente trataron de hacer un trabajo digno, como María de Jesús Patricio “Marichuy”, quien no alcanzó el número de apoyos requeridos por la ley, sin embargo, el 96% de sus firmas fueron honestas y otorgadas verdaderamente por los ciudadanos, quizá pronto haya un reforma a efecto de flexibilizar los obstáculos que en esta primera elección federal tuvieron que sortear los independientes, al menos los que decidieron actuar de manera honesta.

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Comentarios y sugerencias en jbenitezv_nos@hotmail.com