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CÓMO ADMINISTRAR LAS TIERRAS DE PASTOREO/ P. Ángel Espino García

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Contemplando la creación

1.- Había una vez un asno que observaba al mono saltando sobre el techo de una casa. Quiso el asno imitar al mono y buscó la forma de subir al techo. Comenzó a rebuznar de gusto y a bailar, pero rompió el tejado. El dueño al darse cuenta, le dio muchos palos, castigándolo severamente.

2.- ASÍ EN LA ECOLOGÍA.- No hay que imitar lo malo que otros hacen. Si un hombre ha talado un monte, los hijos no deben imitarlo. Todo mundo tiene un talento escondido que debemos utilizar para frenar la destrucción del planeta. La tierra se rige por un delicado equilibrio y nada hay tan vulnerable como la biosfera, pues el suelo es tan delgado como la cáscara de un huevo. El poderío técnico del hombre ha puesto a prueba la vulnerabilidad de la naturaleza. El mundo vegetal es una fina piel en la superficie de nuestro planeta, como el pelillo de la piel de un durazno, y si el hombre no protege esta “Perla Azul”, llamada Tierra, el mal uso de la técnica, bastaría para desgarrar el velo de la vida terrestre, y de lo frágil, vendría la destrucción.

3.- LA VOZ DE LA IGLESIA.- Dice el Papa: “El paradigma tecnocrático tiende también a ejercer su dominio sobre la economía y la política. La economía asume todo desarrollo tecnológico en función del rédito, sin prestar atención a las consecuencias negativas para el ser humano. Las finanzas ahogan a la economía real. No se aprendieron las lecciones de la crisis financiera mundial y con mucha lentitud se aprenden las lecciones del deterioro ambiental. Hay un desarrollo derrochador y consumista, que contrasta de modo inaceptable con situaciones persistentes de miseria deshumanizadora”. (Alabado seas # 109)

4.- CÓMO ADMINISTRAR LAS TIERRAS DE PASTOREO.- El método más utilizado para administrar un pastizal de forma sustentable, consiste en controlar el número de animales y el tiempo que duran pastando en un lugar determinado, de modo que no excedan su capacidad de carga. Una técnica apropiada es “el pastoreo rotativo”, en cuyo caso, mediante una cerca movible, se confina al ganado en cierta zona, durante un corto tiempo. Después se le traslada a otro pastizal ya preparado. En cambio el sobrepastoreo destruye la vegetación, dejando el suelo pedregoso y desnudo. Lo mejor es el pastoreo rotativo, pues se le da tiempo a la restauración. “En las ramas de los árboles, las hojas verdes son unos laboratorios donde la naturaleza fabrica alimento para las creaturas vivientes, y por la fotosíntesis nos dan oxígeno puro”. ¡Salvemos lo verde!