NOVUS ORDO SECLORUM/ Los Guardianes de la Democracia

Por: M. en D. Joaquín R. Benítez V.
“La democracia debe guardarse de dos excesos: el espíritu de desigualdad, que la conduce a la aristocracia, y el espíritu de igualdad extrema, que la conduce al despotismo”. Montesquieu (escritor, orador y político francés).
Los guardianes de la democracia.
El miércoles 15 de junio, la Cámara de Senadores aprobó el dictamen de la llamada “Ley 3 de 3”, en el que se excluyó la obligación de servidores y funcionarios para dar publicidad a los contenidos de sus declaraciones patrimoniales, de intereses y fiscales, simplificándose a un mero acto potestativo [voluntario], con lo cual se desarticuló el sentido original de la iniciativa surgida desde la sociedad organizada.
La votación para que se diera publicidad a las declaraciones, fue avalada por 51 Senadores del PAN y PRD, empero 59 del PRI y Verde votaron en contra, 1 abstención del PT y 17 del PT, PRD y PAN no votaron, con lo cual se le quitó los dientes a una ley cuyo principal objetivo era dar transparencia al sistema político mexicano, en el que cada día se descubren más casos de corrupción y desviación de recursos públicos.
Lo que causó gran sorpresa fue la manera en que se dio la referida votación, pues los partidos políticos que se auto proclaman como paladines de la democracia, los que quieren dar el poder al pueblo, lo guardianes de la democracia, etc., a través de sus Senadores simplemente no votaron o se abstuvieron, pese a que se encontraban presentes en el recinto legislativo, tal es el ejemplo de Manuel Bartlett y Laida Sansores.
Resultó sospechosa la actitud de algunos legisladores, pues solo se necesitaban 9 votos para que el dictamen fuera aprobado en los términos iniciales, es decir, haciendo obligatoria la publicidad de las declaraciones, sin embargo, aún no se ha dado una explicación de los motivos por los cuales 17 Senadores no votaron, siendo que se encontraban presentes, ¿habrá habido una negociación tras bambalinas?, o bien, ¿se les volvió a caer el sistema?
Los seudo partidos de izquierda tuvieron en sus votos la oportunidad de dar a este país una ley que contribuyera a transparentar las riquezas que se han amasado con dinero público, empero, como buenos miembros de la partidocracia y con tal de seguir disfrutando de las canonjías del poder, traicionaron sus principios y le dieron la espalda al pueblo de México, el cual ya está cansado de políticos corruptos.
No obstante la traición al pueblo, los partidos de la izquierda [súper sic] tuvieron el cinismo [característico de todo instituto político] de realizar diversos comunicados en los cuales se pronunciaban en contra de la manera en que se aprobó la Ley 3 de 3, calificándola de una simulación, de una norma realizada a “modo”, en la cual no se reflejaron las demandas de la ciudadanía y justificando el actuar de sus legisladores al decirse excluidos.
Bonita pifia discursiva formularon estos partidos, a toda costa trataron de dar marcha atrás a sus omisiones y de paso enmendar los errores de sus legisladores, creyendo que con envolverse en la bandera de la defensa de las demandas ciudadanas, les iba a bastar para distraer la atención de la opinión pública sobre la manera tan sospechosa en la cual negociaron la aprobación de la “Ley 3 de 3”.
Una vez que se supo de la aprobación de la ley en comento, la iniciativa privada, las sociedades civiles y cientos de ciudadanos, comenzaron a hacer presión en los medios de comunicación así como en las redes sociales, para denunciar lo que efectivamente era una simulación de todos los partidos políticos, un pacto de impunidad en el cual todos se benefician, donde los acuerdos e intereses partidarios están por encima de los nacionales.
En el juego de las perversidades políticas, siempre se engañará al pueblo haciéndole creer que el sistema de partidos da una pluralidad de ideologías y opciones por las cuales emitir el sufragio, en los hechos, todas esas opciones se transforman en una sola ante las arcas abiertas del erario público, por ello la solución a los problemas del país no vendrán de un instituto político o candidato sino desde la sociedad.
No hay que esperar el cambio de la clase política sino la transformación de los ciudadanos, para pasar de la apatía a la acción, del conformismo a la exigencia, de la pasividad de a la demanda, de la espera al resultado, de la queja privada a la pública, de la cultura de la “tranza” a la superación del grupo, etc., si se quiere un cambio en el país es momento de hacerlo desde cada mexicano, allí está la clave de la evolución social y política.
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