Contemplando la Creación/por: P. Ángel Espino García

EL CANTAMISA DEL PADRE RODOLFO TORRES EN ZITÁCUARO
“No es tu aptitud sino tu actitud lo que determina tu altitud”
1.- Había una vez una empresa que estaba en quiebra. No había ventas y los trabajadores estaban tristes. Era urgente hacer algo para revertir el caos, pero nadie se sentía responsable. Ante la crisis, el dueño se jugó la última carta y preparó un ambiente fúnebre. Al llegar los empleados, vieron un letrero que decía: “Ayer falleció la persona que llevó a la quiebra este negocio. Se invita a todos ustedes al velorio. Quien falte, será despedido”. Al llegar la hora, todos asistieron y comenzaron a desfilar ante el féretro a ver quién era el muerto. El dueño había colocado dentro de la caja un gran espejo y los trabajadores al ver al difunto, quedaban pasmados. Veían su propio rostro y se iban en silencio, heridos del alma. Habían descubierto que el culpable era cada uno de ellos mismos. Así ahora: todos somos culpables de la actual descomposición de la sociedad. Unos por pasivos y otros por abusivos. Reaccionemos y evangelicemos.
2.- ASI PASA EN LA VIDA.- Cada quien es el único que puede cambiarse a sí mismo. Cada persona es la única que puede perjudicar su propia existencia. Cada uno es el único que puede limitar su crecimiento y cada uno es el único que puede salir de los baches en que lo quieran hundir. No hay que buscar culpables en las fallas. Es dentro del corazón donde está la energía para transformarse en el artífice de su propio destino. No hay que inventar disculpas ni culpables. Hay que comprometerse uno mismo con Dios y seguir adelante. Por tanto: llueva o truene, hay que mejorar.
3.- EL COLOR DE LA FIESTA.- Todo fue minuciosamente preparado. El señor Cura Jesús Medina con varias personas llevaron la fiesta en paz. Dieron la bienvenida al padre Rodolfo recién ungido, a sus familiares y amistades. Llegó la hora e inició la procesión. El equipo de liturgia con paso solemne, después los Sacerdotes y al final, el P. Rodolfo con sus papás, quienes llevaron a su hijo del brazo, uno a su derecha y otro a su izquierda. Al llegar frente al altar, lo entregaron a Dios y a la Comunidad, entre lágrimas. Este momento fue muy emotivo y aplaudido por los feligreses. El recinto sacro lleno, lucía hermoso con abundantes flores de la región. Los integrantes del coro solemnizaron la liturgia bajo la sabia dirección del maestro Francisco Galván y los cientos de feligreses con su activa participación, mostraron la fe activa que tiene dicha Parroquia.
4.- DE QUÉ TRATÓ LA HOMILÍA.- El Vicario Episcopal P. Martín Bernal Heredia con lógica espiritual, ofreció la explicación del pan de la Palabra en forma coloquial. Exhortó al P. Rodolfo a construir el ministerio en estas cuatro columnas: a) El aspecto humano que consiste en ser amable y fino con todas las personas. b) El aspecto espiritual que consiste en llevar una vida de oración y meditación de la Palabra, para compartirla. c) El aspecto cultural que consiste en no dejar de estudiar y leer libros positivos. Los alemanes, por ejemplo, leen 50 libros por año, pero los mexicanos sólo uno o dos o ninguno. d) El aspecto pastoral, que consiste en tratar de imitar a Jesucristo, modelo de todo pastor. El Papa Francisco pide una Iglesia “en salida”. El pastor no debe encerrarse en su pequeño mundo egoísta, sino salir y buscar a las ovejas en sus hogares y en sus acontecimientos. Al final de la celebración llegó el “besamanos”, donde los feligreses haciendo largas filas se acercaron al recién ungido para darle un beso en sus palmas consagradas y recibir su bendición. Por último el señor Cura Jesús Medina invitó a los presentes, ir a compartir los alimentos en un banquete social cerca de la parroquia. ¡Qué bonita es nuestra Iglesia que abre sus brazos como una madre para acariciar con fe y amor a sus hijos! Agradezcamos a Dios el amor que nos tiene, por el don inmenso del sacerdocio y el Santísimo Sacramento de la Eucaristía. Muchas felicidades a los padres recién ordenados y a sus familias. Bien decía el gran poeta Tagore: “Agradece a la llama que te alumbra, pero no olvides al candil que lo sostiene”. ¡Salvemos lo verde!



