NOVUS ORDO SECLORUM/ Las elecciones del hambre

M. en D. Joaquín R. Benítez V.
“El hombre de antaño no se parecía al de hoy. Nunca hubiese aquél formado parte de este rebaño que las democracias plutocráticas, marxistas o racistas alimentan para la fábrica y el osario.”
Georges Bernanos (novelista, dramaturgo y ensayista francés).
Las elecciones del hambre.
Durante la presente campaña electoral existe un común denominador: el juego del hambre; los más de 55 millones de mexicanos que viven en la pobreza serán el objetivo principal de la partidocracia; la supresión del hambre por un par de días será el pago por el voto a determinado instituto político.
Pero hoy existe una dinámica distinta, el hambriento se conformaba con la despensa, la tarjeta monex o soriana, o el efectivo; sin embargo, ha observado que los candidatos están dispuestos a pagar más y más con tal de conseguir el triunfo, y eso lo explotarán en demasía.
Las peticiones han cambiado tanto cuantitativa como cualitativamente, ya no se conforman con un kilo de frijol pues ahora piden la semilla para toda una huerta; tampoco piden una despensa sino un empleo; cada elección que pasa el costo se incrementa, haciendo imposible que el ciudadano común pueda participar en las contiendas electorales, dejando el espacio solo a los potentados o cacicazgos.
La partidocracia se está dando cuenta de lo incosteable de las campañas, por ello, llegará el momento en que se fijen un número determinado de dádivas y tratar de buscar la austeridad, solo falta ver la reacción del pueblo hambriento, que ve en los procesos comiciales la oportunidad de hacer que los candidatos los ayuden, pues como dice la voz popular “una vez que llegan ni se acuerdan”.
En un sociedad tan desigual como la mexicana es muy sencillo llegar a la desesperación y hartazgo; muchos ven en las elecciones la oportunidad para allegarse de recursos, de los que sean, pero que las migajas no dejen de caer de la mesa de los poderosos, pero ¿qué pasará cuando el dinero no alcance para cubrir todos los apoyos (súper sic) que ocupan los votantes?
El hambre ha sido administrada sabiamente por los amos del poder y del gobierno, pues fueron éstos los que generaron las condiciones necesarias para mantener a un pueblo dependiente y sumiso, sin embargo, se ha llegado al clímax en el que los recursos económicos no alcanzan ante el desborde de las necesidades de los mexicanos.
¿A qué debemos apostar los electores?, ¿Al reparto exagerado de los recursos, tanto públicos como privados?, ¿Al intercambio de un par de meses de bienestar por tres o seis años de penumbra?, ¿La salvación de México estará en los institutos políticos?, ¿Qué partido representa el cambio verdadero (súper sic)?
Cómo convencer a un pueblo mediante argumentos, cuando el estómago está vacío; cuando se le ha olvidado, maltratado y ultrajado; cuando se le lleva a pastorear en el idealismo de que ahora sí se saldrá adelante; ahora sí entraremos a la élite de los países de primer mundo pero para ello hay que saquear y robar los recursos económicos y naturales del país.
Pero la partidocracia mexicana no sólo se engulle el entorno sino también las vidas de sus habitantes, así tenemos a los esclavos de San Quintín, los mineros de Pasta de Conchos, los cinturones de miseria de las grandes ciudades, la pobreza de las zonas rurales, la destrucción de la autosuficiencia alimentaria y el aniquilamiento por inanición de decenas de mexicanos, que no aparecen en las estadísticas pero que son una realidad terrible.
La competencia por no morir de hambre ha comenzado desde hace años y ahora, el sistema político mexicano tendrá que tener una participación mayor, hasta el punto en que no pueda sostener el ritmo de “compra de votos”; por ende se tendrá que regresar a la campaña ideológica y cumplir con las propuestas de campaña; tarea difícil pero no imposible, si se sabe administrar el poder que el pueblo tiene en cada jornada electoral.
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