¡BIENVENIDO A MORELIA SEÑOR ARZOBISPO CARLOS GARFIAS!

¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! “CRISTO ES NUESTRA PAZ”.
1.- Cuentan los apócrifos que un día Dios se asomó desde el cielo para ver a los hombres cómo lo adoraban en la tierra. Vio a un hindú en profunda meditación, olvidado de los problemas del mundo. Dijo Dios: no me gusta porque no se interesa por los sufrimientos del prójimo. Después vio a un africano primitivo que de rodillas temblaba ante un ídolo mal encarado. Dijo Dios: no me gusta porque le teme a sus dioses. Yo quiero que los hombres no tengan miedo. Después vio a un musulmán descalzo y de rodillas sobre un tapete con la frente hasta el piso. Dijo Dios: no me gusta la violencia ni el terrorismo. Dios Padre habló y dijo a la segunda persona: Hijo mío, baja a la tierra y lleva mi amor al mundo, aunque tengas que nacer en la cueva de Belén, vivir pobre y morir despreciado en una cruz para salvar a los humanos.
2.- ASÍ PASA EN LA IGLESIA CATÓLICA.- Don Alberto entrega la antorcha de la Arquidiócesis, dejando un brillante historial con una Iglesia pujante, en continuo movimiento, con un plan diocesano siempre antiguo y siempre nuevo, asesorado por un excelente equipo de trabajo, encabezado por el P. Polo, y con los brazos fuertes de sus Obispos Auxiliares. ¿Y quién es Don Carlos Garfias Merlos? Dios lo preparó desde niño cuando sus padres le hablaban de Jesús y lo llevaban a la Iglesia. También iba al catecismo y a la escuela. Tenía varios buenos amigos con los cuales frecuentaba el río Túxpan para aprender a nadar. Con el tiempo ingresó al Seminario de Morelia. Se distinguió por su amor al estudio y al deporte. Era buen canastero en el patio del Menor. Un buen día su director espiritual le dijo que ya podía hacer su solicitud para el presbiterado. Fue así como el 23 de noviembre de 1975 recibió el Sacramento del Orden Sacerdotal. El Papa San Juan Pablo II lo nombró Obispo de Ciudad Altamirano, recibiendo la Ordenación Episcopal el 25 de julio de 1996. Posteriormente fue nombrado Obispo de Nezahualcóyotl por el mismo Sumo Pontífice. El Papa Benedicto XVI lo nombró Arzobispo de la Arquidiócesis de Acapulco, donde tomó posesión el 22 de julio del año 2010. Se ha distinguido por muchas cosas, de manera especial por su dedicación a la Pastoral familiar, a luchar por la justicia y la paz, y por su esmerado auxilio a las víctimas de la violencia. Con gran beneplácito el Presbiterio de Morelia recibió la grata noticia el pasado 5 de noviembre del 2016, cuando el Papa Francisco lo nombró Arzobispo de la Arquidiócesis de Morelia, como sucesor del Cardenal Alberto. ¡Enhorabuena!
3.- CONCLUSIÓN.- Aunque no somos hindúes, ni africanos ni musulmanes, somos iguales en dignidad que ellos, pero mucho más por la fe en Cristo. Si aceptamos recibir el amor divino, nos hacemos un bien a nosotros mismos y a nuestros semejantes. En el Evangelio encontramos a Jesús curando a un paralítico. Antes de darle la curación física, le sanó las raíces del pecado. Así descubrimos cómo la mirada de Dios siempre es compasiva. Así como los amigos del enfermo lo acercaron a Cristo, todos necesitamos de la Iglesia para recibir y proyectar el amor gratuito de Dios que nos cura y nos libera cuando nos abrimos a la gracia. Muchas gracias a Don Alberto por su gran amor a la Iglesia y al mundo, y ¡Bienvenido el nuevo Arzobispo de Morelia, Don Carlos Garfias Merlos! ¡Salvemos lo verde!



