Si el Hombre no es Responsable se Perjudica a si Mismo

Contemplando la creación P. Ángel Espino García
- “Las ganancias mal logradas, reportan pérdidas” (Eurípides, poeta griego)
1.- Dice la Santa Escritura: “Pasó el tiempo, y un día Caín llevó al Señor, una ofrenda de su cosecha. También Abel llevó al Señor las mejores crías de sus ovejas. El Señor miró con agrado a Abel, pero no miró así a Caín, por lo cual Caín se enojó y puso mala cara. El Señor le dijo: ¿Porqué te enojas y pones mala cara? Si hicieras lo bueno, podrías levantar tu rostro, pero como no lo haces, el pecado está esperando para dominarte. Sin embargo, tú puedes dominar al pecado. Un día Caín invitó a su hermano Abel a dar un paseo, y cuando estaban los dos en el campo, Caín atacó a Abel y lo mató. El Señor preguntó a Caín: ¿Dónde está tu hermano Abel? Caín contestó: Yo no sé. ¿Acaso soy el guardián de mi hermano para cuidarlo? El Señor le dijo: ¿Porqué hiciste eso? Mira que la sangre de tu hermano grita con grandes voces al cielo. (Génesis 4, 3-10).
2.- Así en la ecología. Dice un refrán: “Dios siempre perdona, el hombre a veces, pero la naturaleza nunca perdona”. Cada día el hombre por su egoísmo está destruyendo la faz de la tierra con la contaminación y la tala de los bosques. Esto le va a costar muy caro. Además de destruir la ecología, se destruye a sí mismo, con el alcohol, las drogas, los abortos, la injusticia y el desenfreno. ¿Qué podremos responder a Dios cuando nos pregunte sobre el despojo de los pobres que se quedan sin esperanza en el futuro? ¿Qué podrá contestar a Dios un empresario de madera que día y noche manda derribar árboles, destruyendo los bosques que son fuente de vida, oxígeno y agua para recargar los mantos acuíferos? ¿De qué servirán los triunfos económicos de la tierra si perdemos los del cielo? Con razón dijo Cristo: ¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero, si pierde su alma? Es bueno hacer caso al Maestro de Galilea: “Háganse un tesoro en el cielo a donde no llega la polilla ni el ladrón”. Allí los bienes están seguros. No seamos como Caín que descuidó a su hermano. Si amamos al prójimo, respetemos la naturaleza.
3.- LA VOZ DE LA IGLESIA.- El Papa Francisco en su encíclica sobre el medio ambiente pide “Apostar por otro estilo de vida”. Dice que, a pesar de la cultura consumista que hay, no todo está perdido, porque los humanos, capaces de degradarse hasta el extremo, también pueden sobreponerse, volver a optar por el bien y regenerarse, más allá de los condicionamientos mentales y sociales que les impongan. No hay sistemas que anulen por completo la apertura al bien, a la verdad y a la belleza, ni la capacidad de reacción con que Dios sigue alentando desde lo profundo del corazón humano. A cada persona le pido, dice el Papa, “que no olvide esa dignidad suya que nadie tiene derecho a quitarle”.
4.- ¿QUE ES UN SISTEMA Y PORQUÉ EL HOMBRE SE PUEDE PERJUDICAR? Un sistema se entiende como un conjunto de componentes que funcionan e interaccionan de manera regular. Ejemplos: un río, un cuerpo humano, el comunismo, el capitalismo, cualquier economía, el planeta. Cada uno es un sistema. Hay un principio científico que dice: “Todo lo que hacemos, afecta en cierto modo a alguien o a al ambiente”. Es decir: toda acción de un sistema tiene múltiples efectos impredecibles y muchas veces no deseados. En este sentido, la mayoría de los problemas ambientales que enfrentamos ahora, son el resultado no deseado de las actividades pensadas y diseñadas antes, quizá con buena intención, pero equivocada, para un progreso mal entendido. ¡Qué paradoja! Muchas cosas, en lugar de hacernos un bien, nos hacen un mal. Bien decía don Miguel de Cervantes Saavedra: “Confía en el tiempo, amigo Sancho, que suele dar dulces salidas, a muchas y amargas esperanzas”. ¡Salvemos lo verde!



