ALGUNOS ECOS DEL EVENTO EN EL VENUSTIANO CARRANZA

- Contemplando la creación P. Ángel Espino García
- “Revístanse de amor, que es el vínculo perfecto” (Colosenses 3, 14)
1.- Cuentan que en Argentina filmaron una película que se llama “Darse cuenta”, dirigida por Alejandro Doria y protagonizada por Luis Brandoni. Es una historia real. Ha ganado cuatro premios, incluido el Cóndor de Plata, como la mejor película del año. Se trata de un joven que sufrió un accidente en carretera y fue llevado a un hospital con fracturas en la columna, heridas en la cabeza y en estado de coma. Los médicos pronosticaron que si no moría, quedaría inválido de por vida, razón por la cual los amigos y familiares lo abandonaron. Los médicos no tenían fe en su curación, pero llegó un buen doctor, muy noble, y cuidó al enfermo con amor. Pasaron semanas, meses y años, hasta que el joven comenzó a dar pasitos con muletas. El admirable médico pagó dos enfermeras para que lo cuidaran día y noche, mientras él estaba al momento para lo que se ofreciera. Cuando lo visitaba le daba de comer en la boca, hasta que el enfermo logró tomar los alimentos por sí solo. Con el tiempo, el joven se recuperó totalmente y pudo llevar una vida normal.
2.- ASÍ EN EL VENUSTIANO CARRANZA.- Los Obispos mexicanos han trabajado mucho en contra de la violencia y a favor de la justicia para que vuelva la paz. Sin embargo Monseñor Carlos Garfias habló de la realidad: un México dolido y una sociedad temerosa y angustiada por la pobreza y la delincuencia. Puso el dedo en la llaga al decir que también los cristianos somos culpables por no haber dado testimonio ni haber evangelizado adecuadamente a la sociedad. Don Carlos abrió una amplia puerta a la esperanza, invitando a niños, jóvenes, mayores, políticos, maestros y Sacerdotes, a luchar por la paz, porque Cristo es nuestra Paz. Y aunque en el palco de honor estaban las autoridades de los tres niveles de gobierno, don Carlos habló fuerte sobre la injusticia social, la impunidad y la corrupción que se han asentado en el país y son flagelos que agravan el dolor de la gente. Mezcló con fineza la ternura y la energía espiritual, dando un mensaje magistral y muy importante para todos. Al inicio de la ceremonia el Cardenal Alberto elevó su voz a los cuatro vientos con aplomo, dignidad y serenidad, informando a don Carlos y al público sobre la situación del Arzobispado y explicó teológicamente la transmisión de los poderes espirituales desde los apóstoles hasta nuestros días, por la imposición de manos de los legítimos sucesores. Grata Impresión causó la presencia del Nuncio y el gran número de Obispos que por la fe y el cariño, acompañaron a don Carlos y a don Alberto.
3.- EL COLOR DE LA CEREMONIA.- Los Vicarios Episcopales y Padres foráneos, fieles cumplidores de su deber, animaron a los padres no solo para acompañar a don Carlos y a don Alberto, sino también para facilitar a los fieles el viaje a Morelia. La mayoría de los Párrocos lo hicieron con sacrificios, apoyando con economía a su gente, por fe y amor, pues si a los niños, una imagen les dice más que cien palabras, a los feligreses, una ceremonia de esta magnitud, les dice mucho más que varias homilías, sobre todo si no han sido bien preparadas. En el Venustiano, las graderías de sombra, algunas de sol y las personas dentro de la cancha, se veían hermosas, llenas de paz y alegría, con ropas de colores, unidas por la fe y la caridad. A partir de hoy, Morelia será en parte como el Vaticano: el Papa emérito Benedicto ora, contempla y aconseja; el Papa Francisco medita, viaja y consulta. En Morelia: El Cardenal Alberto: orando, escribiendo y trabajando; don Carlos: meditando, viajando y animando. Y así como el doctor salvó al enfermo de la película con fe y amor, de igual forma, intentemos salvar a este México herido, a este Guanajuato con fiebre y a este Michoacán fracturado, que necesita muletas. ¡Dios ayude a nuestros Arzobispos, y a nosotros, que no nos olvide. ¡Salvemos lo verde!



