NOVUS ORDO SECLORUM…Renovación en el PAN y PRI

Por: M. en D. Joaquín R. Benítez V.
“Los grandes políticos deben su reputación, cuando no a la pura casualidad, a circunstancias que ellos mismos no podían prever”. Otto von Bismark (político alemán).
Renovación en el PAN
La carrera rumbo a la dirigencia nacional del Partico Acción Nacional ha sido gris, parca y amañada, de antemano se puede augurar el triunfo de Ricardo Anaya, quien a pesar de su gran capacidad, sigue representando el hedor conservador del yunquismo panista, es decir, una juventud que ha sido contaminada desde sus primero años y que ahora traza el mismo camino por el que transitará el blanquiazul: seguir siendo la comparsa del PRI para obtener beneficios y concertaciones.
El contendiente de Anaya, el Senador Javier Corral, tiene su añeja militancia, sin embargo, representa un golpe de timón, una consciencia del nuevo rumbo que debe tomar ese partido, basta ver sus discursos en tribuna o entrevistas ante medios de comunicación, para darse cuenta del estilo de la nueva política, en la que se deben defender los intereses del pueblo y no de los pactos políticos, no con bravuconadas sin sentido sino con argumentos, datos y la verdad.
Corral vaticinó el fracaso de la reforma energética y no se equivocó, la ronda cero en materia petrolera fue toda una decepción y una derrota que no sólo corresponde al gobierno en turno, sino a los partidos políticos que la aprobaron desde el Congreso de la Unión o más bien desde el llamado “pacto por México”, pues el Poder Legislativo sirvió como simple oficialía de partes.
Desde hace tres años el grupo maderista que controla al PAN ha movido excelentemente sus piezas para apoderarse del partido, ni un dedo se mueve sin que tenga que pasar por la autorización de los jefes máximos, por lo que su continuidad está asegurada en la figura de Anaya, quien buscará una posición formidable con miras a la elección de 2018, en las que puede convertirse en el candidato a la silla presidencial, o de menos, negociar a lo grande.
Javier Corral representa un intento de transformar el partido que vislumbró Gómez Morín, no regresarlo a sus arcaicos principios, sino actualizarlos a las condiciones y necesidades que exige el México de hoy; al final serán los militantes los que decidan el rumbo de su partido, el retorno de los brujos o la osadía del cambio; ya en muchas regiones los panistas estuvieron inconformes por las imposiciones, es momento de manifestarse nuevamente o dejarse vislumbrar por el canto de las sirenas.
Renovación priista.
Caso contrario a lo ocurrido en el PAN, el Revolucionario Institucional optó por el dedazo para evitar una guerra interna, por lo que el mejor perfil lo encabezaba Manlio Fabio Beltrones, quien será ungido por el presidente a la república y se darán el abrazo de Acatempan con la finalidad de llevar al PRI a ganar las elecciones de 2018.
En el discurso y en privado Peña Nieto quería a alguien fiel y esbirro al frente de la dirigencia nacional, por ejemplo su incondicional Aurelio Nuño, empero, la trayectoria de Beltrones, su capacidad de negociación y el peligro de un fuego amigo muy letal, lo hizo recular para ceder el coto de poder de la dirigencia nacional, no sin antes poner un candado: la inclusión de su prima Carolina Monroy del Mazo dentro de la fórmula que dirigirá al PRI.
Los priistas saben que las reformas estructurales del peñismo no les han dado el impulso y simpatía dentro de la sociedad, que si bien, volvieron a ser mayoría en la Cámara de Diputados, su supremacía está construida sobre palillos y que el menor cambio de dirección en los vientos (como una crisis económica) puede desplomarlos en las preferencias electorales, abriendo la puerta a opciones mesiánica-catastróficas como la de López Obrador.
Por ello el engranaje de la maquinaria priista está comenzado a realizar los ajustes necesarios que los lleven a conservar el poder, si una vez lo hicieron por 70 años, por qué no pueden hacerlo de nuevo, al fin que, encontraron el camino mágico a través de Monex o Soriana, solo que cambiaran de nombre, seguirán siendo diversos actores pero el juego es el mismo, así que abramos la mente para la nueva confabulación que idearan los priista para dentro de tres años.
Quizá Peña Nieto crea que, al mantener a Beltrones en la dirigencia del PRI, lo tendrá fuera de la carrera presidencial, empero, no debe de confiarse, pues el futuro dirigente nacional es un viejo lobo de mar que se ha mantenido por años dentro del sistema y sabe jugar adecuadamente sus cartas, por lo que el inquilino de los Pinos debe tener mucho cuidado, pues pudo invitar a cenar a los lobos, creyendo que eran ovejas.
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