El potencial desperdiciado

Por: Martín Ramos
México ha sido catalogado como un país joven, pero no en el sentido histórico, ya que contamos con una rica e insurrecta historia que inició en aquel ya lejano Siglo XVI al momento de colisionar brutalmente las culturas mesoamericanas y la española. México es mancebo por la gran cantidad de jóvenes que radican a lo largo y ancho de la geografía mexicana. Según la Organización de las Naciones Unidas casi un 85% de la población juvenil mundial vive en países en vías de desarrollo,[1] de los cuales más de 30 millones radican en nuestro país (cerca de 39 millones, según cifras del IMJUVE de septiembre pasado).[2]
Lo anterior es una oportunidad de oro para las sociedades contemporáneas ya que una gran parte de su población se encuentra en edad productiva, lo que representa una importante posibilidad para crecer económicamente, asimismo es un reto para los Estados ya que todo ese potencial que representa la juventud debe de encontrarse primeramente bien educada, en segundo debe de contar con posibilidades de emplearse en labores relacionadas con su educación profesional, y en tercer lugar poder ofrecerle los servicios de seguridad social que requieren, no obstante los retos no se limitan únicamente a lo educativo, laboral y social: la democracia también es un desafío sin precedentes.
Como ya fue mencionado, los jóvenes representamos un importante porcentaje de la población mexicana, y en consecuencia en los padrones electorales evidentemente somos una mayoría sustancial que debe y se encuentra en condiciones de alzar la voz.
Según datos del Instituto Electoral de Michoacán, el listado nominal en las elecciones locales del 2011 ascendía a 3 millones 415 mil 690 personas, de las cuales 948 mil 831 tienen entre 18 y 29 años de edad, lo que representa el 27.78% del padrón electoral.
En el proceso comicial celebrado en el mismo año 2011, el ganador fue el Partido Revolucionario Institucional con el ahora gobernador en retiro, Fausto Vallejo Figueroa, con un total de 658 mil votos, seguida por la actual candidata a gobernadora Luisa María Calderón Hinojosa por parte de Acción Nacional con 606 mil votos y en tercer lugar el también candidato y ex Presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, el Diputado con licencia Silvano Aureoles Conejo con 535 mil sufragios.[3]
¿Qué podemos concluir de lo anterior? El gran potencial que los jóvenes pueden representar en los procesos comiciales. Esto me lleva a otro cuestionamiento: ¿Por qué utilizo el término pueden al referirme al potencial juvenil? Porque este potencial, por desgracia, no ha sido explotado.
Al sacar la sumatoria del total de la votación recibida por los entonces candidatos de los tres principales partidos políticos se obtiene un resultado de poco mas de 1 millón 800 mil votos, asimismo al cruzar esta información con el total de los jóvenes que se encuentran inscritos en el padrón electoral, mismo dato que ya fue enunciado en líneas anteriores (948 mil), concluimos que la juventud fácilmente puede ser el factor determinante para inclinar la balanza electoral para tal o cual partido político.
Revisando la Encuesta Nacional de Valores en Juventud 2012 realizada por el Instituto Mexicano de la Juventud, en colaboración con el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Nacional Autónoma de México, encontramos datos alarmantes con respecto a los jóvenes mexicanos. En el apartado referente al interés que tienen en la política encontramos que al 89.6% le interesa poco o nada la política y que únicamente el 9.5% tiene mucho interés al respecto. Al cruzar esta información con los jóvenes que se encuentran empadronados concluimos que únicamente a 90 mil jóvenes le interesa participar en la política y en la vida pública, a nivel nacional. ¿A qué se debe este grado de desinterés a la democracia? Principalmente, según cifras de la misma encuesta, al 37.4% de los jóvenes consideran que los partidos políticos son deshonestos, y un 34.2% considera que la corrupción es uno de los tres principales problemas que sufre nuestro país.
Por desgracia, la juventud mexicana se encuentra disgustada con la democracia; consideran que los partidos políticos son entes de corrupción, lejos de considerarlos como lo que realmente deben de representar: un instrumento para cambiar la realidad de nuestro país. Los partidos políticos están al tanto de lo anterior, es por ello que dentro de su misma estructura han conformado grupos juveniles para dar un espacio a los jóvenes que simpaticen con el partido determinado y eventualmente poder acceder a una candidatura o algún cargo dentro del gobierno que encabece la fuerza política determinada. En el Partido Acción Nacional, en sus niveles de organización, nacional, estatal y municipal, cuenta con Acción Juvenil, que es una Secretaría parte del Comité Directivo correspondiente, y a su vez cuenta con voto dentro de las sesiones que tome el propio partido. Cabe destacar que el titular de la Secretaría Nacional de Acción Juvenil a cargo de Everardo Padilla es michoacano oriundo de Ciudad Hidalgo. Por su parte el Revolucionario Institucional contaba con el ahora extinto Frente Juvenil Revolucionario, mismo que evolucionó a Red JóvenesXMéxico, que en los últimos meses ha tenido un franco desarrollo a cargo de su líder estatal Judá Vázquez. Por parte del Partido de la Revolución Democrática ha tomado las riendas de este sector Giulianna Bugarini, sin embargo, desgraciadamente la estructura juvenil antes de que Bugarini asumiera el cargo de facto, era prácticamente inexistente, desatendiendo a este importantísimo sector que, por situaciones como esta, considera que los jóvenes no son tomados en cuenta de manera integral por los partidos políticos.
Si bien, los partidos políticos, podría considerarse, han tomado en consideración al sector juvenil, estos esfuerzos no han dado los resultados esperados ya que el descontento de los jóvenes hacia los partidos va en aumento y la forma en que las fuerzas políticas integran a la juventud en la forma de hacer, valga el dicho, política no es la adecuada, ya que las cúpulas consideran que únicamente teniendo una organización juvenil al interior del instituto político, éstos se considerarán tomados en cuenta y, por ende, satisfechos, y esto no es así.
La juventud actual se encuentra ávida, no únicamente de desempeñar altos cargos públicos, políticos o de elección popular, tal es el caso del Secretario General del Comité Ejecutivo Nacional del Partido Acción Nacional Ricardo Anaya; de Marco Polo Aguirre, ex diputado y ex Presidente del PRI en Michoacán; de Carlos Torres Piña por parte del PRD; del Gobernador de Chiapas, Manuel Coello Velasco, etc., sino de ser valorados como el baluarte que somos los jóvenes, ya que bien organizados y con una meta en común, podemos determinar la vida pública de nuestro país, pero por desgracia no nos encontramos coordinados ni organizados, por las razones que ya mencioné anteriormente.
Es necesario virar los ojos hacia otras latitudes del mundo en donde los jóvenes han sido la llave para la democratización, o el proceso de obtenerla, de otras naciones. Para muestra basta un botón: la primavera árabe. En este movimiento en el que la que la juventud del medio oriente llegó al hartazgo de los regímenes autoritarios que prevalecían en sus países, tal es el caso de Túnez, Libia, Egipto, etc. En la Madre Patria, España, sucedió lo conducente; el movimiento 15M (llamado así porque inició el 15 de mayo del 2011) se movilizó exigiendo a los partidos españoles una democracia más participativa, obteniendo diversos logros en materia de salud, vivienda, democracia, entre otros. Ya en el continente americano encontramos el célebre caso del movimiento estudiantil chileno, en el que los jóvenes, encabezados por la ahora Diputada Camila Vallejo, exigieron mejor educación universitaria por encontrarse ésta en manos principalmente de particulares.
En nuestro país podemos enunciar, entre muchos otros, dos casos paradigmáticos: 1. El de la matanza de 1968; y, 2. El movimiento #YoSoy132. El primero de ellos, ya conocido por todos, fue un problema complejo y multifactorial, en el que la Universidad Michoacana tuvo un papel importante, y que por desgracia culminó con la matanza de cientos de jóvenes por parte de las balas homicidas que ahogaron los gritos de protesta en el mar de sordera de Gustavo Díaz Ordaz, esto en aras de unos juegos olímpicos sin protestas que pudieran eventualmente deslucir el evento deportivo ante la comunidad internacional, lo cual resultó contraproducente. Actualmente cada 2 de octubre salen cientos de jóvenes a “manifestarse” por aquella tragedia y, por desgracia, contados son los que saben qué ocurrió en esa fecha y desvirtúan esas protestas legítimas mediante expresiones violentas. En segundo lugar, el movimiento #YoSoy132 que nació en aquella visita de Enrique Peña Nieto, en su carácter de candidato a la Presidencia de la República, a la Universidad Iberoamericana en la que cientos de jóvenes manifestaron su rechazo a la oferta política que representaba, publicando posteriormente mediante redes sociales 131 jóvenes sus credenciales de la universidad para demostrar que los mismos estudiantes de la institución fueron aquellos que rechazaron la visita del actual Presidente. Ese movimiento, en su momento, puso el dedo en la llaga de la política nacional, no obstante a la postre se desvirtuó y fue capitalizado por el también entonces candidato a la Presidencia, Andrés Manuel López Obrador, asimismo, llevó a un foro de televisión en calidad de conductor a uno de los principales líderes de ese movimiento, Antonio Attolini Murra, lo que le costó severas críticas por incorporarse a una de las empresas que más juzgaba la organización en comento: Televisa.
Ejemplos podemos encontrar muchos y las líneas no serian suficientes para abordar cada uno de ellos. El punto de lo que su servidor quiere decir, es que está en nuestras propias manos poder ser parte esencial del cambio que se quiere para nuestro país, únicamente es necesario algo que por desgracia no se tiene: interés.
A nivel local, las últimas administraciones han sido catastróficas. Desde periodos anómalos, deuda pública, violencia, y una gubernatura más que accidentada, han sido los problemas que han lacerado a Michoacán y cierto estoy de que el grueso de la población requiere un golpe de timón y la juventud no se encuentra exenta.
En Michoacán somos mas de 1 millón 300 mil jóvenes que requerimos –exigimos– un mejor gobierno. Este año será un año histórico para Michoacán. Primeramente porque estamos “estrenando” un renovado árbitro electoral, un Instituto Nacional Electoral encabezado por Lorenzo Córdova Vianello con únicamente 42 años de edad, asimismo, un Instituto Electoral de Michoacán que se ajustará a la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales, a un novel Código Electoral del Estado y a los lineamientos determinados por el primero. En segundo lugar y de igual modo, estamos “inaugurando” una renovada legislación con nuevos métodos de participación para el ciudadano. En este punto quisiera hacer énfasis, ya que los nuevos instrumentos de los cuales la ciudadanía puede hacer uso son varios: candidaturas independientes, consulta popular y la ya contemplada iniciativa ciudadana; si tomamos en consideración la cantidad de jóvenes que se encuentran inscritos en el padrón electoral y las herramientas de democracia participativa que se están al alcance el potencial es infinito, ya que el propio sector de la juventud puede ser determinante para cualquiera de estas 3 herramientas; eso por un lado, por el otro, tomando en consideración, de igual forma, los jóvenes con posibilidad de votar, podrían fácilmente “poner” o “quitar” a cualquier candidato que pretenda aspirar ya sea a la gubernatura, diputaciones o incluso, ¿por qué no? al próximo Presidente de la República.
Así las cosas, la juventud es la llave para poder acceder a la democracia plena de la cual todos políticos hacen mención en sus discursos, muchas veces estériles. Las presentes líneas simbolizan dos cosas: Primero un llamado a los actores políticos actuales, a que no nos tomen como un capital explotable para poder catapultarlos a altos cargos públicos y una vez “en la silla” realizar someras políticas públicas para con la juventud consistentes en reforestaciones y torneos de futbol que, si bien son buenas, no satisfacen las exigencias que se tienen; que no seamos vistos como “grupo vulnerable” y evitar políticas asistencialistas que únicamente fomentan paternalismos que no coadyuvan en el desarrollo de nuestro Estado, y en segundo lugar y principalmente, quiero hacer un llamado a mis coetáneos a que participemos activamente en política, pero no únicamente siendo activistas de redes, sino que seamos partícipes en la toma de decisiones de nuestras colonias, de nuestras escuelas y universidades, de nuestra comunidad, municipio, estado y nación, que levantemos la voz y que hagamos propuestas concretas y factibles para ser la llave para el desarrollo y llevemos a nuestro querido Michoacán al lugar al que aspira e históricamente pertenece.
[1] http://www.cinu.mx/minisitio/UNjuventud/preguntas_frecuentes/
[2]http://www.inegi.org.mx/inegi/contenidos/espanol/prensa/contenidos/Articulos/sociodemograficas/mexico-jovenes.pdf
[3] Proceso, Valida el IEM triunfo del PRI en Michoacán; obtuvo 52 mil votos más que el PAN, 17 de noviembre 2011, en http://www.proceso.com.mx/?p=288471



