Contemplando la Creación/ por: Padre Ángel Espino

LA BIODIVERSIDAD Y CÓMO INTERACCIONAN LAS ESPECIES
“Cuando te den, extiende tu mano y sé agradecido” (refrán español)
1.- Cuenta la historia que en Alemania construían la catedral de Colonia, una de las obras de arte más grandes del mundo. Llegó un turista protestante a contemplar la obra y el movimiento donde trabajaban mil obreros. Las cuadrillas humanas cargaban la cantera en las grúas y con grandes poleas elevaban la piedra hasta la torre. Los pulidores del mármol se aplicaban a su tarea y los artesanos esculpían las obras para embellecerlas. El protestante fue subiendo de andamio en andamio y llegó hasta la parte más alta de la Iglesia. Desde la altura miró hacia la plaza y las personas se veían como hormigas corriendo de un lado a otro. Vio cerca de él en una cornisa a un obrero que cantaba y cincelaba los rizos de la estatua de un ángel. El turista le dijo: buen hombre ¿Por qué cantas y te esfuerzas tanto en este sitio tan alto y peligroso para pulir al ángel si de la calle no se ve ni la imagen, mucho menos la cabeza y menos los rizos que pules con tanto esmero? El humilde obrero contestó: yo no trabajo para que la gente lo vea, yo trabajo para Aquel que mira desde arriba, nuestro Dios, Señor de cielos y tierra.
2.- ASÍ EN LA VIDA Y EN LA ECOLOGÍA.- Una de las razones por las que pierde sentido nuestro trabajo y nos sentimos cansados, es porque nadie valora lo que hacemos. Lo que cansa, no es el trabajo sino la incomprensión y la frustración de que lo que hacemos. Parece que es inútil y que a nadie le interesa a pesar del esfuerzo realizado. Si lo que hacemos no nos llena de gozo, es que lo hacemos buscando la aprobación de los humanos y no buscamos agradar a Dios. Todo hay que hacerlo por amor a Dios, y mucho más, quienes trabajan en la casa de Dios, porque hay servidores del altar que no preparan su homilía, ni las lecturas sagradas que se proclaman, o las flores están secas, los manteles chorreados, las velas sucias y el piso lleno de cera. Todo merece respeto, pero mucho más la Iglesia de Dios. En cuanto al bosque, hay que usar, pero no abusar. Quien roba árboles a escondidas, quien tala o quema, Dios los mira. Hay que imitar al obrero que trabajaba en las alturas de la catedral y no lo hacía por los humanos, sino para agradar a Dios, y bien sabemos que Dios está presente en todas partes.
3.- LA VOZ DE LA IGLESIA.- Dice el Papa Francisco: “El cuidado de los ecosistemas supone una mirada que vaya más allá de lo inmediato, porque cuando sólo se busca un interés económico rápido y fácil, a nadie le interesa realmente su preservación. Pero el costo de los daños que se ocasionan por el descuido egoísta, es muchísimo más alto que el beneficio económico que se pueda obtener. En el caso de la pérdida o el daño grave de algunas especies, estamos hablando de valores que exceden todo cálculo. Por eso, podemos ser testigos mudos de gravísimas injusticias, cuando se pretende obtener grandes beneficios, obligando a pagar al resto de la humanidad, presente o futura, los altísimos costos de la degradación ambiental”. (Alabado seas # 36)
4.- LA BIODIVERSIDAD Y COMO INTERACCIONAN LAS ESPECIES.- La biodiversidad es parte importante del capital natural de la tierra y el punto en el que enfoca uno de los cuatro principios científicos de la sustentabilidad, y uno de sus componentes es la diversidad de especies que se ve afectada por la forma en que éstas interactúan entre sí, y cómo en este proceso ayudan a controlar el tamaño de sus poblaciones. Accionan entre sí, de cinco maneras: 1) “Competencia”: compiten cuando los miembros de dos o más especies pelean por los alimentos, luz o espacio; 2) “Depredación”: cuando un miembro de una especie se alimenta de un individuo de otra especie; 3) “Parasitismo”: cuando un parásito se alimenta del cuerpo o de la energía de otro organismo; 4) “Mutualismo”: cuando dos especies interactúan y ambas se benefician. 5) “Comensalismo”: cuando una especie se beneficia con mínimos problemas para los demás. Cada especie en el plan de Dios, cumple una función única en su ecosistema. Su lucha por sobrevivir es normal. Si nosotros amáramos la naturaleza, la respetaríamos. Bien dice un proverbio español: “Dos que se aman, con el corazón se hablan”. No estrangulemos más, a la madre Tierra. ¡Salvemos lo verde!



