Opinión

Contemplando la creación/Por: P. Ángel Espino García

ALGUNOS COMENTARIOS SOBRE EL ECLIPSE DE SOL DEL 21 DE AGOSTO

“Por el amor de una rosa el jardinero cultiva también las espinas del rosal”

1.- Cuentan las crónicas que el rey de Persia, después de muchas batallas, se sentó en su trono, muy cansado y ofreció un buen premio al artista que pintara un cuadro describiendo el tema de “Una Paz Verdadera”. Varios artistas y aficionados a la pintura concursaron, y en la fecha señalada el rey examinó personalmente las 200 obras. Le gustaron dos. El primer cuadro describía un lago con una cascada de agua cristalina, donde se reflejaban las montañas coronadas de nieve, y un cielo azul con blancas nubes, bañadas por la luz de un sol esplendoroso. Todo era paz. El segundo cuadro ofrecía unas rocas y peñas altísimas entre montañas escarpadas, donde un águila devoraba una serpiente, mientras las nubes negras presagiaban una gran tormenta con rayos y truenos que hacían retemblar la tierra. Todo invitaba a la lucha. El rey escogió el segundo cuadro para el gran premio, pero la gente quedó desconcertada. El rey explicó sus razones, diciendo: señoras y señores: la palabra “Paz” no significa ausencia de problemas, sino que a pesar de estar rodeados de adversidades, es preciso esforzarnos por salir adelante, ya que contamos con nuestra voluntad y el poder amoroso de Dios.

2.- ASÍ EN EL ACONTECIMIENTO DEL ECLIPSE.- Alberto Einstein, el gran científico norteamericano, para estar seguro de sus palabras, esperó a que un eclipse confirmara su “Teoría de la Relatividad”. Ahora en cambio, muchas personas y medios opinaban sin ton ni son, al margen de la ciencia. Estados Unidos fue el único país del planeta que tuvo la oportunidad de observar el eclipse solar total, el 21 de agosto. Durante una hora y media la sombra de la Luna cruzó el territorio de costa a costa por una franja de 113 kilómetros. Donald Trump se quitó sus lentes ahumados, señalando con su dedo índice hacia el sol y dijo: miren, ahí está. Pensaría que era un comentario muy sabio. En México millones de personas tomaron una pausa para ver el cielo y ser testigos del llamado eclipse del siglo. En la Arquidiócesis de Morelia, espacio privilegiado del país, durante dos minutos se ensombreció un poco el ambiente, pero todo era claro. Fue falso que los animales se irían a dormir, aunque quizá, sintieron algún pequeño cambio en la temperatura.  La mayoría de la gente continuó sus labores en forma normal.

3.- ¿QUÉ LECCIÓN NOS DEJA EL ECLIPSE? Muchas personas tenían temor por las predicciones de Nostradamus o rumores que pululan. Otros dejaron sus actividades para vivir el momento, pues dicho fenómeno se repite casi cada siglo. Otros, con más sensatez y mejor criterio, admiraron la maravillosa armonía de los astros con sus enormes velocidades y la infinita sabiduría del Creador que gobierna el Universo. Imagínese usted: nuestro pequeño planeta Tierra no es tan pequeño, pues mide 40 mil kilómetros de diámetro. Pero admírese usted: el sol es un millón trescientas mil veces más grande que la Tierra. Y admírese más: en la estrella Antares de la Constelación de Escorpión, pueden caber 115 millones de soles. Y aún hay más: en la estrella Alfa de Hércules que está a mil doscientos años luz, pueden caber 8 mil millones de soles. Son cantidades descomunales. En cuanto a las velocidades, sería bueno arrodillarnos ante la inmensidad del Autor del Universo, adorarlo, glorificarlo y decirle: ¡Señor, qué grande y poderoso eres! Tú eres Todo. Nosotros somos nada. Imagínese usted: la Tierra recorre cien mil kilómetros en una hora. El sol, en una hora recorre un millón ochenta mil kilómetros (1,080.000); el Cúmulo de Boyero recorre 100 mil kilómetros en un segundo, y hay estrellas que recorren 276 mil kilómetros en un segundo, o sea al 92% de la velocidad de la luz. El movimiento de los astros es tan exacto que los astrónomos pueden predecir con exactitud a qué hora saldrá el sol, cuándo habrá un eclipse de luna o de sol y pueden hacer el calendario con años de anticipación. La nada, nada produce, dice la filosofía. Este orden maravilloso requiere una gran inteligencia creadora y ordenadora. El Salmo # 8 de la Sagrada Biblia es para orar, admirar y agradecer a nuestro Padre Dios, la Creación. La casualidad no existe. Bien dijo el científico Alberto Einstein: “Nada es casual. Dios no juega a los dados”. Este sabio no era ateo. ¡Salvemos lo verde!

Artículos relacionados

Back to top button

Adblock Detected

Por favor, permítenos mostrar nuestros anuncios, para poder continuar con el funcionamiento de esta página