Opinión

Contemplando la Creación/P. Ángel Espino García

LA DIVERSIDAD GENÉTICA PUEDE AFECTAR A LAS POBLACIONES

“La pérdida del dinero no es la vida y las ganancias económicas no son la felicidad”

1.- Había una vez un hombre invidente que vivía con su familia cerca del bosque. Un día llamó a su hijo único y le pidió que lo que llevara al bosque, pues desde que perdió la vista no salía de casa. Inició el recorrido. Paso a paso, caminaban de la mano, platicando sus gratos recuerdos. Junto a un arroyo cristalino hicieron un alto y guardaron silencio. Escuchaban los trinos de los pájaros, el ruido del agua y el murmullo del viento. El señor preguntó: oye hijo ¿Además del canto de las aves y del murmullo del viento, escuchas algo más? Sí papá: escucho un ruido lejano que se viene acercando. Así es, afirmó el papá invidente: es una carroza que viene vacía: sin gente y sin mercancía. El hijo sorprendido preguntó: ¿Cómo sabes que es una carroza que viene vacía, si tú no puedes ver? Contestó el  papá, colocando su mano derecha en el hombro del joven: mira hijo, es fácil saber. ¿Cómo lo sabes, papá? Con aplomo contestó el señor: “Cuanto más vacía está, más ruido hace; y cuanto más llena, menos ruido produce”.

 

2.- ASÍ EN LA VIDA.- Las personas vanidosas tratan de hacer ruido y llamar la atención, porque están vacías. Buscan reflectores y aplausos. Se adjudican triunfos que desean, pero no han logrado. Practican el adagio: “Dime de qué presumes y te diré de qué careces”. Detrás de una presunción hay una carencia. En cambio las personas que obran bien no lo publican. No necesitan aplausos, pues el bien es evidente. Dice la filosofía “El bien es difusivo por sí mismo”. La luz ilumina por naturaleza. En cuanto al bosque, hay empresas madereras que se glorían de una pequeña reforestación, pero callan los miles de hectáreas que derriban para satisfacer las necesidades de su enorme maquinaria y las comunidades quedan igual de pobres. Invitamos a los permisionarios a equilibrar la oferta con la demanda, pues utilizan mucho y ofrecen poco.

 

3.- LA VOZ DE LA IGLESIA.- Dice el Papa Francisco: “Los poderes económicos siguen  justificando el actual sistema mundial, donde se da la primacía a la especulación y a la búsqueda financiera que tienden a ignorar todo contexto y los efectos sobre la dignidad humana y el medio ambiente. Así se manifiesta que la degradación ambiental y la degradación humana y ética están íntimamente unidas. Muchos dirán que no tienen conciencia de realizar acciones inmorales, porque la distracción constante nos quita la valentía de advertir la realidad de un mundo limitado. Por eso, hoy “cualquier cosa que sea frágil, como el medio ambiente, queda indefensa ante los intereses del mercado divinizado, convertidos en regla absoluta” (Alabado seas #56).

 

4.- LA DIVERSIDAD GENÉTICA PUEDE AFECTAR EL TAMAÑO DE LAS POBLACIONES PEQUEÑAS.- En casi todas las poblaciones ecológicas grandes, la diversidad genética es muy constante, y la pérdida o suma de algunos individuos tiene escaso efecto en la totalidad de los genes. Sin embargo, varios factores genéticos cumplen una función en la pérdida de diversidad genética y en la supervivencia de las poblaciones pequeñas y aisladas. Los biólogos utilizan los conceptos: “efecto del fundador”, “cuello de botella demográfico”, “deriva genética”, “endogamia y biogeografía insular”, para calcular el tamaño mínimo viable de una población de especies raras y amenazadas: el número de individuos que necesitan para sobrevivir en el largo plazo. Como vemos, Dios ha creado un equilibrio en la naturaleza y en la creación. No abusemos del bosque. Bien decía La Rochefoucauld: “La gloria de los hombres se ha de medir siempre por los medios de que se han servido para obtenerla”. ¡Salvemos lo verde!

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