Opinión

Contemplando la Creación/ Por:P. Ángel Espino García

LA FALLA DE SAN ANDRÉS Y LOS TERRIBLES TERREMOTOS

“Dios no quiere nuestro sufrimiento sino nuestra purificación”

1.- Había una vez un joven deprimido que pasaba fuertes problemas. Se acordó de una  amiga que en otro tiempo le ayudó. Fue a visitarla y se invitaron a comer. El joven compartió sus pesares, mientras ella lo escuchaba con suma atención. Al terminar de hablar el joven, ella le enseñó un billete de 100 dólares y le dijo: Amigo, si te doy este billete, ¿lo aceptarías? Sí, dijo él, pues vale mucho. Su amiga arrugó el billete y le preguntó: ¿Lo aceptarías arrugado? Claro que sí, pues sigue con el mismo valor. La amiga tiró el billete al suelo y lo pisoteó. Después preguntó si lo aceptaría así. Él dijo: no entiendo lo que me quieres decir. Mientras no se rompa el billete, tiene valor y yo lo aceptaría. Muy bien, dijo ella. Lo que te quiero decir es que, aunque la vida te arrugue y te llegue a pisotear, mientras no te rompas, tú vales mucho y puedes seguir adelante. Con esa motivación el joven se reanimó, agradeció el consejo, la joven pagó la cuenta y los dos se fueron felices para continuar con sus trabajos y obligaciones.

2.- ASÍ PASA CON LOS HURACANES Y TERREMOTOS.- Mientras México no se rompa, puede seguir de pie. Increíble pero cierto. ¡Cuánta gente mostró su solidaridad! Justo cuando en México recordaban con un simulacro el de 1985, llegó otro terremoto real. Es como un misterio, que el sismo de hace 32 años que se registró un 19 de septiembre, ahora en el 2017, se registre otro, en el mismo mes y el mismo día 19. Nada es casual. Son los signos de los tiempos. Cientos de muertos, miles de heridos, edificios en ruinas y miles de casas destruidas. ¡Cuánto dolor y cuántas tragedias! Niños inocentes muertos bajo los escombro de su escuela junto con sus maestras. El Ejército, la Marina, Protección Civil y miles de voluntarios tratando de encontrar vidas en las ruinas. En Puebla, un Sacerdote celebraba un bautismo y el templo se derrumbó, muriendo varias personas, incluyendo el bebé bautizado. En Morelos, Chiapas, Oaxaca también hubo muertos, heridos y edificios colapsados. Hay un arduo trabajo por delante, pero con la fe en Dios y la solidaridad de todos, México debe seguir de pie.

3.- ¿QUÉ ES LA FALLA DE SAN ANDRÉS? La Falla de San Andrés es una fractura transformante continental. Mide 1,300 kilómetros de longitud y va desde California en Estados Unidos, pasando por la Baja California y el Océano Pacífico, forma el límite tectónico entre la placa norteamericana y la del Pacífico. Su desplazamiento es “dextral”, o sea, direccional-derecho. Esta falla es famosa porque genera grandes devastaciones. El sistema de San Andrés está compuesto por numerosas fracturas. El deslizamiento lateral medido en el sector central de la falla es de unos 25 mm por año, lo que puede indicar una acumulación de deformación elástica en la zona de la falla. Se considera que la península de Baja California se formó por la actividad de esta falla. Este mismo proceso está moviendo a la ciudad de los Ángeles, hacia la bahía de San Francisco. Este movimiento ha ocasionado muchos daños a carreteras, acueductos y poblados. Con el tiempo, dicen los científicos, la península de Baja California se desprenderá de México y se convertirá en una isla. La Falla de San Andrés pertenece al Cinturón de Fuego del Pacífico, una zona de sismos y volcanes producto de las zonas que abarca, pero los sismos de esta zona son también producto de numerosas fallas de transformación, y la de San Andrés, es una de ellas. Los temblores también se pueden originar por los miles de pozos que las máquinas construyen en el mar o en tierra firme en  busca de petróleo, y al no encontrar, quedan los huecos que debilitan la solidez del suelo, generando derrumbes y tragedias en la sociedad. Por ejemplo, está la India donde hay unos 20 millones de pozos secos. En la práctica, la acción del hombre ha transformado nuestro  planeta en una canica cascada llena de hoyos. Hagamos algo por nuestra Tierra. Si todos queremos, sí podemos. Bien decía Roberto Kennedy: “Algunos ven las cosas como son, y preguntan: ¿Por qué? Yo sueño cosas que nunca fueron y pregunto ¿Por qué no? ¡Reaccionemos y salvemos lo verde!

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