Contemplando la creación/Por: P. Ángel Espino García

ALGUNOS ECOSISTEMAS COMIENZAN DE CERO
“Aunque un hombre sea débil, la alegría lo hace fuerte” (Mary Sullivan)
1.- Había una vez en Génova, Italia, un músico llamado Nicolás Paganini. Las notas fascinantes de su violín tenían un sonido cautivador que hipnotizaba al auditorio y todos querían presenciar su espectáculo. Una noche el auditorio de Milán estaba repleto de admiradores que deseaban escucharlo. Apareció la orquesta en el escenario y todos aplaudieron. Cuando apareció la figura de Paganini, el público gritó entusiasmado. Al terminar los aplausos, colocó el violín en su hombro y las notas que salían de sus dedos encantados volaban por el aire hechizando al respetable. De pronto se rompió una de las cuerdas del violín, la orquesta paró y el público se consternó, pero Paganini continuó tocando y arrancando deliciosos sonidos. Momentos después se rompió la segunda cuerda, pero el artista superó las dificultades y continuó creando cosas imposibles. Por el gran esfuerzo se rompió la tercera cuerda y el público quedó perplejo. Sin embargo el señor Paganini, como si fuera mago, siguió creando las más bellas melodías. El público pasó del mudo silencio a una gran euforia. Con razón su nombre es famoso por los siglos, ya que supo superar lo imposible con su gran talento y su enorme esfuerzo.
2.- ASÍ EN LA ECOLOGÍA.- Aunque los que abusan del bosque, rompan las cuerdas de los sistemas ecológicos, hay que saber que si destruimos la naturaleza, ella nos destruirá a nosotros. La vida humana depende de la vida vegetal y animal que nos rodea. Es necesario dar más importancia a los grupos de Ejidos y Comunidades que día y noche cuidan su bosque. Debemos seguir tocando como Paganini el arpa de la creación, pues si hacemos sufrir a la naturaleza, la naturaleza regresa su sufrimiento al hombre. Los gobiernos deberían apoyar más a quienes reforestan y protegen los bosques contra incendios, pues sin ellos, la naturaleza sería más débil. Por tanto: cuando llegue el desaliento, nunca hay que desistir, pues aún nos queda la cuerda de la constancia para intentarlo de nuevo. Mientras tengamos las cuerdas de la perseverancia y de la creatividad, podemos seguir adelante, encontrando soluciones inesperadas.
3.- LA VOZ DE LA IGLESIA.- Dice el Papa Francisco: “Reconozcamos que se han desarrollado diversas visiones y líneas de pensamiento acerca de la situación y de las posibles soluciones. En un extremo, algunos sostienen a toda costa el mito del progreso y afirman que los problemas ecológicos se resolverán simplemente con nuevas aplicaciones técnicas, sin la ética ni cambios de fondo. En el otro extremo, otros entienden que el hombre, con cualquiera de sus intervenciones, sólo puede ser una amenaza y perjudicar al ecosistema mundial, por lo cual conviene reducir su presencia en el planeta e impedirle todo tipo de intervención. Entre estos extremos, la reflexión debería identificar posibles escenarios futuros, porque no hay un solo camino de solución. Esto daría lugar a diversos aportes que podrían entrar en diálogo hacia respuestas integradas”. (Alabado Seas #60)
4.- ALGUNOS ECOSISTEMAS COMIENZAN DE CERO.- A esto se le llama: “sucesión primaria”, la cual inicia en una zona inerte, donde no hay suelo. Algunos ejemplos son la roca desnuda que queda expuesta al viento por la erosión del suelo, como las carreteras abandonadas. La sucesión primaria toma mucho tiempo porque no hay suelo fértil que proporcione los nutrientes necesarios para establecer una comunidad vegetal. Con el tiempo, la roca desnuda erosionada se desmorona en partículas y libera nutrientes. El desgaste físico ocurre cuando ésta se fragmenta y el agua de sus grietas se congela y expande. Las rocas también sufren desgaste químico y reaccionan frente a sustancias presentes en la atmósfera o en la precipitación pluvial, las cuales pueden descomponer el material de su superficie. Ojalá superemos las cuerdas rotas de la naturaleza. Bien dijo el poeta Patrón Luján: “La libertad del hombre radica en guiarse por la razón”. Seamos corresponsables. ¡Salvemos lo verde!



