Contemplando la creación/ Por:P. Ángel Espino García

ASÍ SE VIVIÓ EL CEBHYM PARA HOMBRES Y MUJERES EN ZITÁCUARO
“El amor no es un puerto sino una playa para levar anclas”
1.- Había una vez un campesino llamado Francisco. Vivía triste en lo alto de la montaña porque la cosecha de su maíz era raquítica cada año. Un día por la noche mientras dormía, su cuarto se llenó de luz. Dios lo llamó por su nombre y le dijo que tenía una tarea para él. Le mostró una roca enorme y le pidió que cada día la empujara durante 4 horas y eso lo ayudaría. Francisco obedeció la orden del Señor durante meses y años, pero la piedra no se movió. Cada tarde regresaba a su cuarto, muy cansado. Se acercó satanás con astucia y le dijo: Dios te engañó y eres un fracasado. Ya no insistas y desobedécelo pues tus esfuerzos son vanos. Francisco reclamó a Dios por qué tanto trabajo y todo de balde. Dios le respondió: Yo no te dije que movieras la piedra, sino que la empujaras. Ya me obedeciste y nada ha sido inútil. Al empujarla, Yo quería que te hicieras fuerte y te prepararas sano para los trabajos que en adelante te voy a encomendar. Ahora tus brazos y tu espalda están fuertes, tus piernas vigorosas y tu mente sana y despejada. El mover la roca fue sólo el entrenamiento para enfrentar los grandes desafíos que en los próximos trabajos te voy a ofrecer.
2.- ASÍ EN LA VIDA.- Muchas veces Dios nos pide empujar la roca de los problemas y no claudicar. Dios no espera que movamos la roca de las preocupaciones sino que las empujemos para fortalecer nuestra voluntad, afianzar el carácter y aumentar la confianza en Dios y en nosotros mismos. Cuando todo parezca ir mal y estés agotado por el trabajo: empuja; cuando la gente te critique o te traicione: empuja; cuando te sientas sin fuerzas: empuja; cuando te sientas desalentado: empuja; cuando la roca de tus problemas no se muevan ni un centímetro, no te des por vencido, empuja y sigue empujando. Lo demás déjaselo a Dios. En resumen: así como el hombre es incapaz de realizar el papel de Dios, así Dios no suple lo que al hombre le corresponde hacer.
3.- EL COLOR DEL CEBHYM.- La difusión se había llevado a cabo en las diferentes Parroquias y por las dos estaciones de radio. El viernes a partir de las 3 hasta las 6 pm, fueron llegando los señores: unos jóvenes, otros maduros, unos piadosos, otros dudosos y espantados. Se reunieron 134 varones, de los cuales 35 eran del pintoresco Valle de Bravo. Los “temistas” fueron 4. Llegaron de Morelia enviados por el P. José Guzmán, responsable diocesano. Apoyados por el equipo de Zitácuaro que se ha venido forjando a través de los años con el trabajo de varios Sacerdotes, entre otros: los padres Ramón Medina, Humberto García y su vicario Fernando, Carlos Hernández, Jaime Alvarado y Gerardo Colín. Al principio del curso, el diablo andaba bronco: críticas, tristeza y desaliento; a la mitad del curso, satanás se empezó a debilitar. Llegaron 5 confesores y absolvieron al 96% de los participantes. Al final, Satanás quedó derrotado y salió huyendo despavorido. En cuanto a las mujeres, vivieron el CEBHYM 254 señoras. Nuestro Padre Dios las envolvió con su infinito Amor. En la Eucaristía expresaron con júbilo el gozo de su corazón. Después de la Santa Misa llegaron sus familiares y se dieron el perdón entre besos y abrazos. Se ofrecieron flores como signo de alegría. Valió la pena el tiempo dedicado. Las dudas sobre la Biblia habían desaparecido. Debe haber un seguimiento. Dijo Cristo: “El que persevere hasta el fin se salvará”. También dice el Salmo 62: “Tu gracia, Señor, vale más que la vida”. Debemos promover las 3 clases de ecología: la espiritual, la humana y la natural. Hay que hacer algo en la vida. No ser pasivos. Con razón dijo Tagore: “Déjame encender mi lámpara, dijo una estrella, aunque quizá mi luz no disipe todas las tinieblas”. Hay muchas cosas buenas que no se han hecho en la vida. Hagamos al menos algunas de ellas. Saludos al Cardenal Alberto y gracias porque vino a la Mesa de Cedano a consagrar la Capilla nueva dedicada a la Virgen de Guadalupe, y bienvenido el Señor Arzobispo Carlos Garfias, que Dios mediante nos visitará el 30 de diciembre en la Parroquia del Divino Niño Jesús de Zitácuaro. ¡Salvemos lo verde!



