LA AUTORIDAD ELECTA DEBE CUIDAR EL AMBIENTE/ P. Ángel Espino García

Contemplando la creación
“Dios prefiere burros desatados que leones enjaulados”.
1.- Cuentan que un día Dios llamó a los ángeles del cielo y les dijo: miren la tierra y vean cuánto dolor, injusticias y desolación. Son 8,500 millones de hombres y todos con problemas. Los ángeles se asomaron a nuestro planeta y vieron países en guerra, odios en México, asesinatos y fosas clandestinas, además de bosques destrozados. En la frontera norte muchos niños lloraban porque la policía los arrancaba de brazos de sus padres. Los ángeles se asustaron con tantos problemas. Dios suspiró y dijo: el diablo se metió con mis hijos. Vayan mis siervos fieles a ayudar a los humanos. Ustedes son los más indicados. Cuando forjé a Adán y a Eva, los hice a mi imagen para que formaran mi Reino celestial en la tierra, pero me fallaron. Los ángeles obedecieron y desde entonces bajan al seno de las mamás que tienen bebés, pues los quieren proteger desde el comienzo, antes que el diablo se apodere de su inocencia.
2.- ASÍ EN LA VIDA.- Quien no vive para servir, no sirve para vivir. En las campañas para las elecciones los líderes prometieron las estrellas dl cielo para obtener el voto, pero va a ser muy difícil que lo puedan cumplir. A muchos mexicanos nos falta el civismo, pues no razonamos y entregamos el voto por lo efímero que nos dan. En el país tenemos el grave problema del ambiente con la acelerada extinción de los bosques. Se mejoran las carreteras, parques y avenidas, pero el medio ambiente se deteriora y la vida moral se desmorona. ¿Qué nos pasa? Que no somos coherentes, pues desunimos la fe de la vida. El mundo se ha dejado esclavizar por el secularismo y el ateísmo práctico. Sin embargo, Dios es más grande que los problemas y desde que Cristo sufrió, murió y resucitó, la vida es otra y el triunfo es de quienes aman a Dios y sirven al prójimo.
3.- LA VOZ DE LA IGLESIA.- El Papa Francisco dice: “A la vez que podemos hacer un uso responsable de las cosas, estamos llamados a reconocer que los demás seres vivos tienen un valor propio ante Dios y, por su simple existencia, lo bendicen y le dan gloria, porque el Señor se regocija en sus obras (Salmo 104). Por su dignidad única y por estar dotado de inteligencia, el ser humano está llamado a respetar lo creado con sus leyes internas, ya que por la sabiduría, el Señor fundó la tierra. Los Obispos de Alemania enseñaron que en las demás creaturas “se podría hablar de la prioridad del ser sobre el ser útiles”. Por esto, el hombre debe respetar la bondad propia de cada creatura para evitar un uso desordenado de las cosas” (Alabado seas, # 69) Con razón dice un tablero: “Cada canto de un ave, cada rama de un árbol, cada hoja que respira y cada flor que se abre, es para ti, que respetas la vida tuya y la vida de los demás”. ¡Salvemos lo verde!



