Opinión

NOVUS ORDO SECLORUM./ M. en D. Joaquín R. Benítez Vera.

“Sería una necedad pretender que el pueblo no puede cometer errores políticos. Puede cometerlos, y graves. El pueblo lo sabe y paga las consecuencias; pero comparados con los errores que han sido cometidos por cualquier género de autocracia, estos otros carecen de importancia”. John Calvin Colidge (presidente estadounidense).

Debate presidencial, desilusión y hastío.

El debate de los candidatos a la presidencia de la República, realizado el domingo pasado, transcurrió entre la descalificación, la falta de propuestas concretas, el aburrimiento y los auto elogios; ninguno de los candidatos pudo aterrizar el “cómo” harán viables sus promesas de campaña, ello con la finalidad de que el electorado pudiera hacer una verdadera contrastación de ideas, procedimientos y posibles resultados.

Los temas abordados en el debate respecto a la seguridad, corrupción y democracia, fueron manejados de manera superflua por los candidatos, sin salirse de los diálogos establecidos en sus spots, cada uno se concentró en repetir una y otra vez lo que diario se ve en televisión, se escucha en la radio o se lee en los diarios o anuncios, no hubo ninguna sorpresa para dar un ganador del debate.

Margarita Zavala, se dedicó a defender las acciones del gobierno de su esposo Felipe Calderón, a realizar propuestas muy generales, a atacar a AMLO y Anaya, su dicción fue uno de sus puntos débiles, lo cual hizo que por lapsos se perdiera la coherencia en sus ideas y su discurso se volvió monótono, sin embargo, en su lenguaje corporal se vio más confiada, más natural y con más presencia.

    Jaime Rodríguez “El Bronco”, hizo muy pocas propuestas, se concentró a atacar a los candidatos del PRI, del Frente y MORENA, al mismo tiempo seguía defendiendo la manera en que fue subido a la boleta electoral; fiel a su estilo populacho no dudo en tener sus minutos cómicos al decir “que le cortaría la mano a los que roban”, lo cual parece gracioso, sin embargo, en el fondo es un retroceso del Estado de Derecho del país.

Ricardo Anaya, aprovechó sus dotes de orador haciéndolo lucir bien en cuanto al discurso, no obstante no pudo dejar a un lado la sombra de su enriquecimiento ilícito; tuvo destellos al mencionarle a AMLO que ahora perfila candidatos a quienes antes acusaba de ser los culpables del FOBAPROA-IPAB; sus propuestas fueron muy generales e imprecisas, con algunas cifras irreales.

José Antonio Meade, se desenvolvió de una manera más abierta, atacando tanto a Anaya como AMLO, así como haciendo sus propuestas, también generales, sin embargo, desaprovechó la oportunidad de mostrarse más “agresivo” en el discurso y sacar provecho de la pasividad de los demás candidatos; también le faltó ser más expresivo y conectar con el público, convencerlo y motivarlo.

   Andrés Manuel López Obrador, salió a cuidar su ventaja, habló para ese sector proclive a MORENA, no le importó convencer a los indecisos pues cree que con el amplio margen de las encuestas le alcanza para ganar, por lo cual siguió con su discurso de la mafia del poder (de la cual es parte), empero, se vio un AMLO aburrido, cansado y de mal humor , dejó de proyectar la confianza que tiene en sus mítines y espacios controlados.

El gran perdedor fue el electorado mexicano que aún no decide por quién irá a votar el 1º  de julio, en lugar de despejar sus dudas e inclinarse por algún candidato, presenció un debate convertido en un gran circo en el cual la pelea era por demostrar quien era el menos corrupto de los cinco, en prometer lo que fuese necesario con tal de conseguir subir en las preferencias electorales.

Un tema prioritario y que ningún candidato contestó adecuadamente fue el de la manera de evitar la impunidad, los cinco lo mezclaron con la corrupción cuando ésta es sólo una arista del gran problema, por si los candidatos presidenciales no lo saben, la impunidad es dejar sin castigo un delito o a un delincuente; puede haber impunidad en los actos de corrupción pero también en los demás delitos contemplados en los Códigos Penales.

Es precisamente la impunidad lo que alienta la comisión de los delitos, incluido la corrupción en el quehacer público, la cual no se resuelve con la simple designación de un fiscal autónomo como propusieron en el debate, por el contrario, debe ser una solución más integral y una reforma más amplia a diversos ordenamientos jurídicos, desde los que atañen a la responsabilidad de los servidores públicos, pasando por los de transparencia, rendición de cuenta, profesionalización del servicio público, vigilancia efectiva de los recursos, autonomía de las Contralorías Internas y de la Auditoria Superior de la Federación, entre otros.

Ninguno de las candidatos representó a millones de mexicanos, que se vote por uno o por otro, derivada del sistema de partidos en el cual se sufraga por quienes deciden las cúpulas partidarias, se elige entre el menos peor, aunque después resulte nefasto, así es el juego partidocrático el cual nos aleja de la democracia.

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Comentarios y sugerencias en jbenitezv_nos@hotmail.com

 

 

 

 

 

 

 

 

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