Contemplando la creación/Por: P. Ángel Espino García

¿CÓMO ESTÁ LA RESERVA DE LA MARIPOSA MONARCA?
“Donde hoy susurran las hojas, mañana será un desierto si no cuidamos los árboles”.
1.- Había una vez un maestro que puso a prueba la honestidad de sus alumnos. Les preguntó: ¿Qué harían si encontraran una billetera en un autobús? Uno dijo: yo preguntaría quién es el dueño para devolverla. Otro dijo: yo correría con la cartera. El otro dijo: yo rezaría para pedir a Dios fuerzas y vencer la tentación de robar. Dijo el maestro: me gusta más la respuesta del tercero. Es realista y se maneja con honestidad.
2.- ASÍ EN LA VIDA DE LA MONARCA.- La Reserva de la mariposa consta de 56,259 hectáreas. Tiene zona núcleo y de amortiguamiento. Se ubica en las comunidades de Chincua, El Campanario y Chivatí Huacal, entre Áporo, Angangueo y Ocampo. El objetivo de la Reserva tiene cuatro beneficios: la vida de la monarca, la captura de carbono, la producción de agua y el turismo para beneficio económico de la comunidad. El hábitat del insecto exige arbolado compacto de abies religiosa (oyamel), asclepia para su alimento y agua limpia para su sed. El problema está en que la vigilancia del bosque se da mientras el insecto hiberna en esas tierras, y cuando emigra, el bosque queda indefenso. Decía el gran ingeniero Marco Buenrostro: yo venía año por año a disfrutar del espectáculo, pero ya no vengo, pues año por año, hay menos y menos árboles.
3.- LA VOZ DE LA IGLESIA.- Dice el Papa Francisco: “Si tenemos en cuenta la complejidad de la crisis ecológica y sus causas, deberíamos reconocer que las soluciones no pueden llegar desde un único modo de interpretar y transformar la realidad. Es necesario acudir a las diversas riquezas culturales de los pueblos, al arte y a la poesía, a la vida interior y a la espiritualidad. Si de veras queremos construir una ecología que nos permita sanar todo lo que hemos destruido, ninguna rama de las ciencias puede ser dejada de lado, tampoco la religiosa con su propio lenguaje” (Alabado seas # 63)
4.- La ambición y el egoísmo son dos grandes enemigos del bosque. En la India dicen así: “Pensar que un adversario débil no puede dañarnos, es como afirmar que una chispa no puede causar un incendio”. Reflexionemos y cuidemos el bosque. ¡Salvemos lo verde!



