Contemplando la creación/P. Ángel Espino García

HISTÓRICA PROCESIÓN DEL SILENCIO EN ZITÁCUARO
“El viaje más largo que el hombre puede hacer, es el viaje hacia su propio interior”
1.- EL RELATO.- Había una vez una pareja que tenía un hijo de 8 años. Su departamento estaba en el tercer piso de un gran edificio. Un día los papás fueron al mercado, mientras el niño se quedó en casa. En la planta baja se registró un corto circuito y el fuego comenzó a devorar lo que había. Los vecinos intentaban apagar, pero imposible. El drama aumentó cuando los bomberos oyeron gritos de un niño. Cuando llegaron los papás, el edificio estaba en llamas. El niño gritaba a sus papás que dónde estaban. El papá gritó: hijo, asómate a la ventana. No tengas miedo, cierra tus ojos y lánzate hacia abajo. Yo sí te veo y te voy a detener en mis brazos. El niño contestó: papá, no veo nada, pero conozco tu voz, y allá voy. Se lanzó el pequeño entre las llamas. El papá lo sostuvo y lo rescató de morir en el fuego.
2.- ASÍ EN LA VIDA.- El mundo arde en ambición y en guerras. Nuestra patria se calienta con las elecciones, la inseguridad y la corrupción. En este ambiente parece que Dios se aleja o el hombre se aleja de Dios. Nos pasa como a los apóstoles cuando cruzaban el mar de Galilea y Jesús dormía en la barca. Al llegar una tormenta con fuertes vientos, los apóstoles sentían mucho miedo y peligro de hundirse, hasta que despertó Jesús y ordenó al mar y al viento que se calmaran. Llegó la paz. Después reprendió a los doce y les dijo: ¡Hombres de poca fe! ¿Por qué dudan?
3.- EL COLOR DE LA FIESTA.- Cinco mil personas se reunieron en la Parroquia de la Santísima Trinidad con el señor cura Martín Cruz. Con bocina en mano, el P. Gustavo, párroco de San José con su eficiente vicario Luis Eduardo, organizaban en filas a las diferentes comunidades. Los miles de personas con su veladora acompañaron a la Virgen de la Soledad y a la Madre Dolorosa. Todo fue orden, respeto y silencio, por las diferentes calles, incluyendo la bella Avenida Revolución. El acto principal se desarrolló frente a la presidencia municipal. La plaza estaba repleta de feligreses. El P. Agustín García Celis hizo una sencilla reflexión teológica sobre los 7 dolores de la Virgen María, dándole el Pésame por la muerte de su Hijo. El P. Jorge Francisco, Párroco de los Remedios, agradeció con frases educadas y sencillas, la emotiva participación de todos. Gracias a Dios, fue un testimonio de la fe católica en un mundo egoísta, incrédulo y violento. ¡Salvemos lo verde!



