Opinión

NOVUS ORDO SECLORUM./ Por: M. en D. Joaquín R. Benítez V.

“La diferencia entre una democracia y una dictadura consiste en que en la democracia puedes votar antes de obedecer las órdenes”. (Charles Bukowski, escritor estadounidense).

Reforma Energética secundaria.

Las leyes secundarias sobre la reforma energética que se discutieron y aprobaron por el Congreso de la Unión, traicionan la memoria de millones de mexicanos que, en 1938, anhelaron un país mejor y que pagaron por la expropiación de la infraestructura petrolera del país. Los entreguistas se defendían con el combate a la añoranza del pasado.

Los prianistas y lacayos argumentaron que PEMEX y CFE eran anacrónicos en este mundo competitivo y globalizado, pero olvidan que fueron sus gobiernos federales los que se encargaron de ahogar y casi quebrar a las paraestatales.

¿Cómo ser una empresa competitiva cuando el régimen fiscal ahorcaba las finanzas de PEMEX y CFE, y los presidentes de la república en turno, las tomaron como botín de guerra? La culpa del rezago de las paraestatales, tienen nombres y apellidos, tantos, que la responsabilidad se disuelve para convertirse en impunidad.

Hoy se acaba con lo poco que quedaba de la riqueza nacional, esa que era de los mexicanos, pero que realidad solo beneficiaba a unos cuantos funcionarios y líderes sindicales corruptos. Los privatizadores atacan todo aquello en lo que pueda intervenir el Estado, pretendiendo reducirlo a un mero observador del capital, en los que ellos puedan ser los grandes ganadores.

Empero, los impulsores de la reforma energética, olvidan que empresas, con dominio del Estado, pueden convertirse en gigantes mundiales, tal y como lo han demostrado Gazprom  y Rosneft. El Ejecutivo federal ha vendido la idea de que con la reforma bajaran los precios de los energéticos y se hará competitivo a PEMEX.

Que el monopolio ejercido por el Estado en los energéticos, sirvió para estancar al país y hacerlo menos competitivo a nivel mundial. Simples y llanas mentiras, pues hay claros ejemplos de lo que pueden lograr las empresas del Estado, sí con una apertura a la iniciativa privada, pero no con el entreguismo total con el que se aprobó.

Mientras países como Rusia han fortalecido a sus empresas estatales, combinándolas con el capital privado, en México las dos empresas estatales más importantes y productivas, son destruidas por el propio gobierno; ello a efecto de dar paso al emporio de los grandes consorcios petroleros, nuevamente estaremos a merced de los intereses económicos foráneos.

El gobierno mexicano realizó el trabajo sucio de los potentados trasnacionales, ahora podrán sumar a sus haberes, las riquezas de gas, petróleo, electricidad y geotermia de los mexicanos. El gobierno de Enrique Peña Nieto será  inmortalizado en la historia, como entreguista y sumiso a los poderes extranjeros.

Hoy se privatiza lo que en su momento les costó a nuestros antepasados, y pese al optimismo apriorista del PRI, PAN y aliados, México seguirá siendo un país tercermundista, dependiente del estado de ánimo de sus verdaderos amos, tanto nacionales como extranjeros, el gobierno mexicano ya no mandará sólo obedecerá.

Esta semana, será una página negra en el libro de la historia del país, pero ello no le importó a ciertos Diputados y Senadores, que sseguirán arrodillándose ante sus jefes. Por el bien del país espero que todos los discursos que esbozo el prianismo tengan razón, empero, es el propio texto de la reforma, la que hace contradictoria su verborrea.

Se acaba con PEMEX y CFE, subsistiendo sólo de  membrete, porque operativamente, las han atado manos y pies para que no pueda competir, los beneficios serán para los consorcios extranjeros, vendrán al país con todos los derechos y pocas obligaciones.

PEMEX y CFE, fueron las empresas que durante décadas sostuvieron la economía del país, pese a todos los lastres que se les impusieron,  el crecimiento de este país no puede explicarse sin las actividades y servicios que PEMEX realizó durante décadas. Los años dorados que fueron desaprovechados por los priistas y panistas, que sólo vieron en las paraestatales su fuente de ingresos personales.

Entonces, sí estamos ante la presencia de un sabotaje interno, un plan diseñado conscientemente para privatizar el sector energético del país. Hoy dicen que quieren hacer competitivo a PEMEX y CFE, sin embargo, aparte de minimizarlas las encadenaron para ahogarlos en este mundo capitalista.

¿Podrá AMLO, de ganar la presidencia, echar abajo las reformas energéticas sin desatar la ira de los poderosos grupos internacionales?, ¿será MORENA el partido inmaculado que no pecará en el arca abierta de PEMEX?, ¿por qué se sigue apostando a los combustibles fósiles en lugar de convertir al país en un pionero de las energías limpias y renovables?,

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jbenitezv_nos@hotmail.com (comentarios y sugerencias).

 

 

 

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