Opinión

LOS BOSQUES DESAPARECEN A GRANDES PASOS

Por: P. Ángel Espino García

“Los bellos colores del arco iris son visibles gracias al prisma de la lluvia”

1.- Había una vez un joven campesino cuyo sueño dorado era conocer el mar. Trabajó, ahorró e hizo el viaje a la playa. Los bellos paisajes y los altos edificios le causaban mucha admiración. Se informó qué hacer para subir a un barco. Le indicaron dónde estaba el muelle, compró su boleto y feliz de la vida inició el paseo.

Todo iba bien, hasta que llegó un fuerte viento que removió la vela del mástil, y la embarcación no pudo continuar. El capitán preguntó quién podría subir para hacer los amarres de la cuerda. El campesino  contestó: si usted gusta, estoy a sus órdenes, pues en mi tierra yo subía a los árboles más altos y nunca me accidentó nada. Adelante, por favor, dijo el capitán.

Fue así como el joven comenzó a subir y llegó hasta la punta del mástil que medía 30 metros de altura. Sin embargo a los pocos momentos el joven sintió un mareo, pues miraba hacia abajo cómo las olas se embravecían y movían el barco de un lado a otro. El miedo aumentó con peligro de venirse abajo. El capitán le gritó: joven, no mires hacia abajo, mira hacia el cielo. Obedeció el muchacho, ató la cuerda con la vela, descendió con calma y asunto arreglado. Todo en paz.

 

2.- ASÍ PASA EN LA ECOLOGÍA. Cuando los programas ambientales toman en cuenta las leyes de Dios y las directrices de la Iglesia, el aprovechamiento es racional y el bosque se conserva. Pero cuando el empresario de la madera sólo ve el billete, entre más árboles corta, es mejor para su bolsillo, y el dinero lo puede marear llegando a talar más y más, hasta que las colinas y montañas quedan a rapa, debilitando la calidad del ambiente y perjudicando a la sociedad, pues en la ecología “todo depende de todo”. “El último jilguero de una montaña no está sólo. Su existencia depende de todo el ambiente que le rodea”

3.- ¿CUÁL ES LA REALIDAD?: Este hecho lamentable sucedió en Brasil.- En la selva de la Amazonia un terrateniente mandó talar y quemar 200 hectáreas de arbolado porque tenía en proyecto un gran negocio: sembrar flor de girasol y obtener docenas de toneladas de aceite comestible. Las máquinas y motosierras, día y noche cortaban, arrasaban y quemaban la materia vegetal derribada. Miles de abejas y avispas muy enojadas defendían su hábitat y picaban a los trabajadores. El dueño del proyecto mandó traer una avioneta para fumigar aquella área. Murieron millones de insectos y miles de aves canoras de bello canto y bello plumaje. Llegaron los tractores y las máquinas sembradoras. Nacieron y crecieron las plantas de girasol, pero al no haber abejas ni avispas para polinizar, no hubo fecundación, y el proyecto fue un rotundo fracaso. Además la selva de la Amazonia que es el mayor pulmón del planeta, día y noche la tala sigue adelante año tras año. Conclusión: cada terreno tiene una vocación. Las tierras bajas tienen vocación agrícola; las praderas, tienen vocación ganadera; y las montañas tienen vocación forestal. El cambio de uso de suelo, es como cuando los humanos tienen cualidades para una cosa, pero hacen otra: como un licenciado que trabaja de contador, o un empresario que se va a la política.

Como vemos: la vida es un tejido, como una red. Si se rompe un hilo, se perjudica al conjunto. En cambio, si restauramos uno o varios ecosistemas, se beneficia, el todo.

Cuando Dios creó el planeta, dice la Biblia: vio que todo era bueno. Esforcémonos los humanos en no perturbar más la creación, que de por sí está muy deteriorada. Al contrario: fomentemos el recurso bosque y protejamos con cariño a nuestra madre naturaleza. Evitemos incendios forestales, porque un cerillo en el bosque es enorme, porque enorme es el daño que puede ocasionar. ¡Salvemos lo verde!

 

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