Opinión

La Huella Ecológica Humana Crece y Nos Perjudica

Por:Ángel Espino García

  • “La rosa es más bella bañada por el rocío del amanecer” (Anónimo)

1.- Cuentan que un día iba un misionero cruzando la selva con dos compañeros catequistas. El ardor del Evangelio les impulsaba a desafiar los peligros, con tal de llevar la buena noticia a los pueblos. Entre los árboles se veían monos, serpientes y pájaros de bellos colores.

De pronto en una cueva observaron tres cachorros de leopardo. No resistieron la tentación y los llevaron a la misión, para criarlos con biberón. La leoparda con su instinto de madre, olfateando desesperada, buscó a sus hijos por todos lados, hasta que logró ubicarlos. Furiosa, levantaba polvo con las pezuñas, hasta que llegó a la misión. Con bravura amenazaba saltar para comer carne de misionero.

Ante el peligro, le arrojaron un cachorro por la cerca. La fiera recogió a su hijo, lo lamió, lo acarició y lo colocó en un lugar seguro. Regresó enojada por los otros dos. Le arrojaron al segundo. Ella lo recogió, lo acarició y lo llevó a donde estaba el primero. Por tercera vez regresó reclamando a su otro hijo. Lo entregaron. Lo recogió, y feliz se fue la madre rumbo a la selva con sus tres crías.

Así pasa en la ecología: el hombre ha robado a la naturaleza  bosques, manantiales y suelo. La Creación ruge como un lobo herido: deslaves,  ciclones, huracanes e inundaciones. Hasta que regresemos sus pertenencias a la Tierra, cuidando, protegiendo y restaurando los ecosistemas rotos, podremos vivir en paz con todas las creaturas que nuestro Padre Dios nos ha confiado.

2.- ¿QUÉ DICE LA VOZ DE LA IGLESIA?

El Papa Francisco en su encíclica sobre el medio ambiente nos habla de una comunión universal: Dice: “Creados por el mismo Padre, todos los seres del universo estamos unidos por lazos invisibles y conformamos una especie de familia universal, una sublime comunión que nos mueve a un respeto sagrado, cariñoso y humilde”.

Esto no significa divinizar la Tierra, ni negar la preeminencia del hombre en la creación. Por eso mismo “no puede ser real un sentimiento de íntima unión con los demás seres de la naturaleza, si al mismo tiempo en nuestro corazón no hay ternura, compasión y preocupación por los seres humanos”.

3.- NUESTRA HUELLA ECOLÓGICA CRLa mayoría de las personas del tercer mundo luchan por sobrevivir. Los recursos que utilizan y las consecuencias que causan en el ambiente son mínimas, comparadas con los habitantes de los países ricos que consumen grandes cantidades de recursos, incluso más de lo que necesitan.

Al utilizar tantos recursos los países ricos, y manejar su abundante basura con la consecuente contaminación que generan, ocasiona un fuerte impacto al ambiente. Queda una huella ecológica negativa. Si la huella ecológica total de un país es mayor a su capacidad biológica, resulta un “déficit ecológico”.

A nivel mundial la huella ecológica negativa supera a la capacidad biológica del planeta en un 25%, pero a nivel de los países ricos, el déficit asciende a un 88%, lo cual acarrea una grave crisis, y de no poner remedio a tiempo, nos podríamos acercar a una gran tragedia. Para que los países ricos continúen con su confort, según los expertos, se necesitan “Cinco Tierras más”.

Urge recapacitar y poner manos a la reconstrucción. Cuidemos la naturaleza que es como una madre. Ya no la hagamos sufrir. Bien dice un proverbio español: “Caudal inagotable, el cariño de una madre”. ¡Cuidémosla! Y ¡Salvemos lo verde!

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