Contemplando la creación/Por: P. Ángel Espino

RETIRO ESPIRITUAL DE LOS M. E. C. EN LAS LIRAS DE ZITÁCUARO
“Mi trabajo es cantar lo bello, encender el entusiasmo por lo noble, admirar y hacer admirar todo lo grande” (José Martí)
1.- Cuentan las crónicas que un día San Agustín, antes de que fuera Santo, paseaba por la orilla del mar, tratando de descifrar el misterio de la Santísima Trinidad. Daba vueltas y más vueltas caminando por la playa. Cansado de tanto pensar, decidió sentarse en la arena. Recostado en el suelo, pensaba: “Esto de la Santísima Trinidad, sí que es un gran misterio. Pero no me daré por vencido. He desentrañado incógnitas y eso mismo haré con la cuestión de que son tres personas pero un solo Dios. Debo lograrlo. En eso apareció un niño que con un pequeño bote iba por agua al mar y lo vaciaba en un pocito hecho en la arena. Después de muchos viajes del niño, Agustín entró en curiosidad, se acercó y preguntó qué hacía. Señor, quiero pasar el agua del mar a este pozo. ¡Imposible!, dijo Agustín y comenzó a reír. Dijo: niño, eso no se puede. El mar es muy grande y tu pozo es pequeño. ¿Me entiendes? El Niño Jesús le miró al rostro y dijo: mira Agustín, es más fácil que el agua del mar quepa en este pocito, que el Misterio de la Santísima Trinidad quepa en tu mente. Y el “Pequeño Grande” desapareció. Agustín se quedó atónito. Dijo: ahora comprendo que Dios me pide que yo no sea soberbio. Soy un poco de polvo y un pobre pecador. Debo escuchar y creer, pues Dios es la Verdad. Dejó su vanidad y se puso al servicio del Evangelio y de la Iglesia. Con el tiempo, de pecador se hizo un buen cristiano, un buen Sacerdote, un buen Obispo y un gran Santo.
2.- ASÍ EN EL CAMPO DE LAS LIRAS EN ZITÁCUARO.- El escenario era perfecto. Aquel terreno agrícola y silvestre de una hectárea y media cuya adquisición impulsaron los dinámicos padres, Raúl Guillén, Abel Mora, Rigoberto Beltrán, Juan Zamora, Juan Martínez, Pedro Leyva y Jesús Hernández, ex Rector del glorioso Seminario, con otros compañeros de la Foranía #31, ahora es un campo hermoso, amplio y verde como una mesa de billar, rodeado de pinos, cedros limón, grebilias y otros árboles que brindan oxígeno e impiden que el balón de futbol vuele a otras parcelas. El espacio cuenta con cancha de básquet, cuyo techo de lámina galvanizada se debe al alegre y servicial P. Manuel Maravilla Cruz, donde se llevan a cabo las reuniones de estudio. El cupo es para dos mil personas. Cuenta con un comedor y suficientes sanitarios. En láminas de metal se ha ido escribiendo la historia de los padres que han anotado bellos, vistosos y extraordinarios goles. Del total del terreno una parte es de la Foranía y la otra es de la Escuela de la Cruz, cuyo guía espiritual era el P. Raúl Guillén. Hay cupo para 60 autos. Es muy agradable ver cómo los miércoles se notan parejas de Sacerdotes caminando, mientras se confiesan, después un buen partido de futbol, y además arreglan varios asuntos pastorales. El confesor más solicitado es el padre Jesús Medina, a quien varios le llaman: “El amigazo”. Gracias a Dios por los padres confesores por quienes se recupera o se aumenta la gracia santificante. Dios les pague. ¡Gloria a Dios!
3.- EL CONTENIDO DEL RETIRO.- La coordinación general estuvo a cargo del P. Agustín García Celis, responsable de la Liturgia, hombre culto, responsable, intuitivo y sufrido, con la participación de 220 personas de la Foranía #31 con fecha del 3 de agosto. El primer tema fue sobre el Amor de Dios, impartido por Raquel Bernal; El segundo fue sobre “El pecado”, guiado por Xavier Rosas; El tercero trató sobre “El Señorío de Jesús”, explicado por el teólogo Homero Nicanor Guzmán. Y como broche de oro, la Santa Misa fue presidida por el doliente P. Foráneo, Jaime Alvarado, que se fracturó un brazo en el deporte hace tres meses, pero aún le duele, pero todo lo soporta por amor a Cristo y por nuestros pecados. Todo muy bien. Como dijo el Señor: “Todo escriba bien letrado, sabe sacar de su tesoro cosas nuevas y antiguas. Felicidades. ¡Salvemos lo verde!



