MR. X… El Niño en la nube

Zitácuaro, Mich.- Érase una vez un joven político que tuvo la oportunidad de relanzar su carrera en la “grilla” ganando una diputación federal, posición que ya había perdido en el 2006, frente a Mario Vallejo y el arrastre multitudinario de López Obrador.
Después de su victoria del siete de junio de 2015, El Niño se fue a la nube. Presumió cifras históricas.
Sí, quizá los números son fríos, pero son consecuencia de una coyuntura. Cada campaña es distinta, cada tres años el comportamiento electoral varia. No hay historias que se repitan.
Desde muy joven, formó parte de los cuadros priistas, heredero de la tradición política de su familia, pero muy buen candidato por formación (aprendió mañas en el Estado de México) convicción y carisma.
Primero llegó a ser diputado local en 2004 ¿su trabajo? Intrascendente, pero le sirvió para formar un grupo de trabajo conformado por sus “leales” pero también por un grupo de lamebotas sin oficio ni beneficio que desde entonces viven a su sombra con la esperanza de colocarse en la estructura gubernamental donde hagan poco y ganen más o menos.
En 2006, buscó ser diputado federal. Pero no le alcanzó. Se peleó con las estructuras de su familia, con su suplente. No supo leer la coyuntura, y fue derrotado por el efecto López Obrador. Sin embargo, esta experiencia le sirvió para solidificar su estructura en Zitácuaro.
En 2007 caminó por su lado en la elección local a presidente municipal, se olvidó de la campaña del entonces candidato priista, Jesús Reyna; y medio se juntó con Juan Carlos Campos, entonces aspirante a la legislatura local.
Ganó sin contratiempos frente a un PRD muy dividido, incluso el diputado federal perredista y el comité local del mismo partido, lo apoyaron.
Para enero de 2008 tomó las riendas del municipio, un lugar que ya daba visos de entrar en una crisis social, económica y de seguridad. Eso sí, las promesas fueron cientos, por no decir miles.
Mayo de 2009, el tal Felipe Calderón y García Luna, hicieron al mártir de Zitácuaro. Y es que en el contexto donde funcionarios michoacanos fueron detenidos, se fue en el paquete, sin embargo la historia conocida de la mala integración de la averiguación y su libertad a un año, más que delincuente, lo dejaron parado como víctima de la guerra contra el crimen organizado.
Toda la etapa de su mandato, cuatro años – bueno, un año que estuvo en la cárcel – fueron de terror para los zitacuarenses. Sí, era el mismo entorno en todo el estado, pero finalmente nunca existió coordinación entre municipios, estado y federación para enfrentar a los enemigos.
De su trabajo, ni hablamos, fue mediocre, populista, quizá lo bueno que tenía era que él atendía a los ciudadanos, pero nada extraordinario de lo que podamos sorprendernos.
Su principal pretexto fue la detención, pero dejó la base de su grupo de trabajo que sólo pensó en ver cuándo salía y no en la búsqueda de cosas mejores para Zitácuaro, en que se sintiera orgulloso de un equipo que aunque el líder estuviera fuera diera resultados.
Al terminar su paso por la alcaldía zitacuarense, se fue como colaborador del des – gobierno de Fausto Vallejo. En atención ciudadana, aprovechó para dar prioridad a que la gente de su grupo de trabajo tuviera algunos apoyos, sabía que pronto volvería a jugar una elección.
Y, efectivamente en 2015, con un tiempo fuera de los reflectores, enfrentó la candidatura a la diputación federal por este distrito. No era fácil la tarea, pero Zitácuaro, la joya de la corona, sabía que era suya, que tenía que buscar alianzas en otros municipios y así ganar frente a un candidato que aunque tenía de su lado las estructuras de gobernador electo, nunca supo qué hacer con su campaña.
Circunstancia que lo llevó a ganar con una buena votación. Pero, El Niño Juan Antonio Ixtlahuac Orihuela, buen orador, licenciado en ciencias políticas (aunque en el registro nacional de profesionistas no exista su cédula) ya perdió el piso, cree que ganará con mano en la cintura la senaduría en 2018, copia las mismas estrategias del hoy gobernador electo cuando ganó la diputación federal.
Al Niño se le olvida que será uno entre 500, que en su partido hay muchos perfiles con mucha experiencia antes que él y que acapararán espacios y apoyos. Cree que desde San Lázaro podrá lanzar su candidatura al Senado y posterior a la Gubernatura del Estado. La última palabra será de Manlio y Camacho, además ser Orihuela, aunque él lo quiera negar, pesará en su credibilidad, después de la derrota de su tío Chon.
Además, Marko Cortés del PAN le ganó una partida, será coordinador de su grupo parlamentario en San Lázaro y será su fuerte competidor en las dos siguientes elecciones michoacanas. Pero El Niño Ixtlahuac, anda en una nube, rodeado de lacayos, más que colaboradores, que suelen adularlo.
Volvió a perder piso. Sí tiene su fuerza sus fans, pero hay cosas que no se ganan de la noche a la mañana.
Señor Ixtlahuac, no habrá mejor forma de vender una buena imagen más que trabajando, siendo un legislador que trascienda, en medio de una institución tan desprestigiada.
Cuidado que se siga rodeando de aduladores y redactores de boletines que parecen poetas chafas.
El distrito espera un verdadero trabajo coordinado y no demagogia. De no cumplirse esto, la caída de la nube será fea.



