Tanto la Pobreza Como la Riqueza Perjudican al Ambiente
Por: P. Ángel Espino García
- “El viaje más largo es el que uno hace hacia su propio interior” (Anónimo)
1.- Cuentan los científicos que las águilas pueden vivir hasta 80 años. Para lograrlo, a la mitad de su vida deben tomar una decisión muy difícil. A los 40 años ya no sirven sus uñas, ni el pico, pues han crecido demasiado y se han hecho como aros que ya no atrapan, además sus plumas están inservibles. En esa etapa hay dos alternativas: “O renovarse o morir”. Si desea la vida, debe retirarse a un peñasco durante cinco meses, vivir en una grieta, y allí comenzar esta operación: golpearse el pico en la piedra durante varios días, soportar el dolor hasta que el pico caiga, esperar dos meses hasta que brote el nuevo. Cuando el pico ya esté fuerte, con él podrá arrancar sus uñas, una a una, sufriendo intensos dolores. Después desprenderá sus viejas plumas, y esperará hasta que brote el nuevo plumaje. Han pasado 150 días de penas, hambre, sed, operaciones, cicatrices y desarrollo. Llega la transformación: el águila realiza su primer vuelo gozoso de renovación y festejo para vivir otros 30 o 40 años. No murió, sino que se renovó. Así en la ecología: no dejemos agonizar al medio ambiente. Que no muera el bosque. Quienes trabajan el arbolado, deben hacerlo con moderación, aplicando el método de la silvicultura. No seamos destructores. Las nuevas generaciones necesitan las condiciones necesarias para vivir. Los árboles son vida y salud. Hay que desprendernos como las águilas del egoísmo, la ambición, la corrupción y la impunidad. Recordemos que: “De la vida silvestre, depende la vida humana”
2.- LA VOZ DE LA IGLESIA. El Papa Francisco, ante la idolatría del dinero y la pérdida de la fe en Dios, nos habla de la crisis y de las consecuencias del antropocentrismo desequilibrado, y advierte de los problemas que se generan. Al colocar la técnica sobre la realidad, el hombre moderno no reconoce la naturaleza como norma y como refugio, perdiendo la posibilidad de comprender cuál es nuestro lugar en el mundo y cuál debe ser nuestra relación con la Creación. Dice: “La forma correcta de interpretar el concepto del ser humano como señor del universo está en entenderlo como administrador responsable”. La postura correcta consiste en pasar de un antropocentrismo desviado, a una antropología humanitaria que mantenga en primer lugar, el valor de la relación entre personas, y la custodia de toda vida humana. Tampoco es compatible la defensa de la naturaleza con la justificación del aborto.
3.- LA POBREZA TIENE EFECTOS NOCIVOS PARA EL AMBIENTE. La vida diaria de la mitad de la población mundial, sobrevive con menos de dos dólares al día. En su desesperación por subsistir, millones de hombres y mujeres echan mano de lo que hay, agotando a una velocidad vertiginosa el suelo, el árbol, las praderas y los lugares de pesca. Ellos no se pueden dar el lujo de preocuparse por la calidad del ambiente. Mientras no haya solidaridad de unos con otros, se acentuará la brecha de la injusticia social. La solución perfecta la tiene el Maestro de Galilea.
4.- LA RIQUEZA TIENE EFECTOS BENÉFICOS Y PERNICIOSOS. Si la pobreza genera graves daños, los efectos de la riqueza son peores. El estilo de vida de los consumidores ricos de países desarrollados y de los pocos ricos en países en vías de desarrollo, como la India, México y Brasil, donde engordan sus bolsillos exprimiendo a la población, se basa en un alto grado de consumo, fundado en la falsa publicidad que piensa que comprando más, se obtiene la felicidad. Este tipo de riqueza tiene un enorme impacto nocivo en el medio ambiente. Es preciso promover la justicia social pacífica y la solidaridad. Cuando llegue ese día, como dijo Juan Testori: “Nuestro Cosmos definitivo no estará poblado de sombras, sino de seres humanos resucitados y juzgados”. ¡Salvemos lo verde!



