Los Pobres y los Ricos ven el Ambiente de Diferente Manera

Por:P.Ángel Espino García
- Contemplando la Creación
- “Escribe tu ira sobre el hielo y espera a que salga el sol” (Anónimo)
1.- Había una vez dos amigos que viajaban por el desierto. Por el cansancio y el calor, se llenaron de nervios y uno de le dio una bofetada al otro. El ofendido sin decir nada, escribió en la arena lo siguiente: Hoy, mi mejor amigo me ofendió y me golpeó en la cara. Continuaron el recorrido en paz, y llegando al Río Bravo, decidieron bañarse. El que había sido golpeado comenzó a ahogarse, y su amigo se lanzó al fondo para rescatarlo. Cuando se recuperó el amigo ofendido, buscó un clavo y escribió en la roca: “Hoy mi mejor amigo me salvó la vida. El amigo le preguntó: “¿Porqué cuando te pegué escribiste en la arena y ahora escribes en la roca? Respondió el otro, sonriendo: “Cuando un gran amigo nos ofende, debemos escribir en la arena para que el viento del olvido borre la ofensa; por otra parte, cuando nos pase algo hermoso, hay que grabarlo en el corazón para que nada lo pueda borrar. Así en la ecología: la naturaleza ha recibido muchas bofetadas con los incendios forestales y la tala inmoderada, legalizada o no. Hay ingenieros responsables en la protección de los bosques, pero hay otros que se dejan llevar por el brillo del oro, a costa de la destrucción de los ecosistemas, hiriendo el rostro de la naturaleza. ¿Qué tenemos qué hacer? Escribir en el corazón, protegiendo lo que existe, y fomentando con plantaciones masivas los vacíos para darle una mano a la naturaleza y hacernos amigos de ella.
2.- ¿QUÉ DICE LA IGLESIA AL RESPECTO? El Papa Francisco habla de que existe un relativismo práctico perjudicial. Ese relativismo es consecuencia de un antropocentrismo desviado, donde para el mundo, todo se vuelve irrelevante si no sirve a los propios intereses inmediatos. Esta lógica explica cómo se alimentan mutuamente diversas actitudes que provocan al mismo tiempo, la degradación ambiental y la degradación social. Cuando es la cultura la que se corrompe, y ya no se reconoce alguna verdad objetiva o unos principios universalmente válidos, las leyes sólo se entenderán como imposiciones arbitrarias y como obstáculos a evitar. En la ecología integral es indispensable integrar el valor del trabajo honrado. Todos deben tener acceso a un trabajo digno, porque el trabajo es parte del sentido de la vida, camino de maduración, de desarrollo humano y de realización personal. Dejar de invertir en las personas para obtener mayores ganancias, es un muy mal negocio para la sociedad, dice el Papa Francisco. Y San Pablo: “El que no trabaja, que no coma”.
3.- LOS POBRES O LOS RICOS: ¿DE QUIÉN ES LA CULPA? Pocos saben proteger la naturaleza. Entre ellos hay pobres y ricos, pero la mayoría somos culpables de la degradación del ambiente: unos por pasivos y otros por abusivos. Un ejemplo: las compañías madereras invierten dinero para el corte de los árboles y para su transporte, pero no retribuyen nada por la consecuente degradación del ambiente, además de la pérdida de la flora y fauna. La meta principal de dichas empresas es la máxima ganancia económica que puedan obtener, y no están dispuestas a pagar los costos perjudiciales, salvo cuando la ley y el gobierno se los exige. Otro problema es consecuencia de los dineros escondidos como dádivas a la autoridad en turno, o los descuentos fiscales, o los llamados “subsidios”, que el gobierno extiende a algunas empresas para explotar los bosques, bajo el argumento de crear empleos, perjudicando el suelo y agotando el manantial sin interesar el futuro de los pueblos. Comprendamos que el dinero no es un dios. Hay que servirse del dinero pero no servir al dinero a costa del daño a los demás. No seamos depredadores ni soberbios. Bien dice Meryl Streep: “Nadie puede ser arrogante si primero plancha su corazón” ¡Salvemos lo verde!



